Ciencias Alternas

La asistencia de los Ángeles según la Kabbalah

Ninguno de nosotros puede ir por la vida y alcanzar su propósito por cuenta propia; sin importar cuán elevados, sabios o conectados creamos estar, tenemos que invocar el apoyo celestial que son los ángeles

Dr. Moisés Matamoros Muñoz

Nos dice Michael Berg que en la primera parte de la historia en la porción de Vayishlaj, Yaakov decide que es tiempo de regresar a casa y encontrarse con su hermano Esav luego de bastantes años. Y la lucha que existía entre Yaakov y Esav, explican los kabbalistas, en realidad no era una pelea entre dos hermanos, sino más bien una lucha entre energías existentes; energías que cada uno de nosotros siente cada día. Yaakov representa la Luz, nuestra alma, la parte de nosotros que quiere cambiar y crecer, mientras que Esav representa el otro lado: el Deseo de Recibir para Sí Mismo, el aspecto que quiere mantenernos donde estamos o que incluso quiere que retrocedamos. Y en esta porción está el pináculo de esa batalla.

Un versículo que comienza la discusión del Zóhar acerca de Vayishlaj dice: “El Creador enviará a su ángeles para que te protejan en todos tus caminos”. ¿Cómo podemos alcanzar este nivel de protección y apoyo? Al estar conscientes de las batallas que atravesamos cada día, y al entender que no existe la posibilidad de que las ganemos por cuenta propia y que necesitamos el apoyo de la Luz del Creador; enviada a través de ángeles. Por lo tanto, uno de los grandes regalos que recibimos en Shabat Vayishlaj es la capacidad de invocar la protección y el apoyo de los ángeles.

Ninguno de nosotros puede ir por la vida y alcanzar su propósito por cuenta propia, sin importar cuán elevados, sabios o conectados creamos estar; tenemos que invocar el apoyo celestial que son los ángeles. Existen diferentes niveles de ángeles, pero uno de los más básicos es entender que son esencialmente energías diversas que pueden envolver, asistir y proteger a una persona. Y dado que Yaakov se había convertido en un ser pleno y perfeccionado gracias a su trabajo espiritual, le enviaron a un ángel. Pero también dice que mientras Yaakov siguió su camino, la Shejiná, el aspecto femenino de la Luz del Creador, vino y descansó con él; y solo entonces vinieron a rodearlo estos ángeles celestiales.

Aquí el Zóhar revela el secreto para atraer protección, para invocar a ángeles que nos asistan en nuestro trabajo espiritual. Muchas veces en la vida llegamos a situaciones que pensamos que no tenemos la capacidad de atravesar o en las que necesitamos una protección añadida. En tales momentos, debemos recordar que debemos invocar a estos ángeles. Pero a fin de poder hacerlo, primero tenemos que entender el secreto que el Zóhar nos está dando aquí: cuando la Shejiná, el aspecto femenino de la Luz del Creador, viene y reposa dentro de un individuo, entonces la protección de los ángeles viene y envuelve a esa persona también.

En el versículo que abre la discusión respecto a esto (“El Creador asignará y ordenará a los ángeles que te protejan y te envuelvan en todos tus caminos”) el Zóhar nos dice que primero necesitamos que la Shejiná repose dentro de nosotros, y luego Sus ejércitos, Sus ángeles, vendrán a envolvernos y protegernos. Así que los ángeles que nos protegen y asisten no pueden venir por sí solos; únicamente cuando manifestamos a la Shejiná en nuestro interior, ellos pueden venir.

¿Cómo atraemos a la Shejiná, el aspecto femenino de la Luz del Creador, para que repose dentro de nosotros? A través del trabajo espiritual que realizamos, a través de la transformación y a través de restringir las cosas que nos desconectan de la Luz. Tenemos que entender en cualquier día, cualquier acción del Deseo de Recibir para Sí Mismo aleja un poco más de nosotros a la Shejiná. Y cuando la Shejiná comienza a abandonarnos por nuestras acciones, entonces los ángeles comienzan a irse con Ella. A medida que Ella se va, los ángeles parten con Ella y, por lo tanto, la protección, el apoyo y la asistencia que necesitamos ya no está allí para nosotros.

Por el contrario, cada acción de compartir, cada acción de restricción y transformación, atrae a la Luz de la Shejiná a nuestro cuerpo, a nuestra alma y así estamos rodeados y protegidos por los ángeles. Esto no es algo trivial o algo agradable agregado a nuestro trabajo espiritual; es casi imposible que cualquiera de nosotros logre nuestras tareas y conexiones espirituales diarias o atraiga bendiciones, sin la asistencia de estos ángeles. Así que tenemos que comenzar a ver nuestro trabajo espiritual y nuestra necesidad de restringir nuestro egoísmo desde una perspectiva completamente diferente, porque no se trata de que simplemente nos desconectamos cuando actuamos de esta forma; lo que estamos haciendo es forzando a la Shejiná a que nos abandone. Y entonces los ángeles, y su asistencia y protección, comienzan a elevarse con Ella.

Por lo tanto, la enseñanza que debemos obtener a través de la porción Vayishlaj es que no podemos lograr nuestro trabajo espiritual sin estas energías de apoyo llamadas ángeles. Y la manera para tenerlos en la cantidad y con la calidad que necesitamos es asegurándonos de que la Shejiná repose con nosotros. ¿Cómo sucede? A través de nuestro trabajo diario.

La próxima vez que tengamos el deseo de actuar de manera egoísta, enojarnos o gritar a otra persona, debemos recordar que no solo estamos haciendo algo que nos desconectará de cierta manera de la Luz del Creador, sino que en realidad estamos provocando que el aspecto femenino de la Luz del Creador se aleje de nosotros. Y eso a su vez ocasionará que todos los ángeles partan con Ella también.

Con esta enseñanza, podemos comenzar a motivarnos tanto a hacer restricción como a realizar acciones extra de compartir transformador. Porque al hacerlo, atraemos la Luz de la Shejiná más cerca y con más fuerza hacia nosotros, permitiendo que los ángeles vengan y nos envuelvan, dándonos más asistencia y protección.

Conecta con la energía del Salmo 91, que seguro te dará mucho de lo que anteriormente se ha desarrollado:

1 El que habita al abrigo del Altísimose acoge a la sombra del Todopoderoso.

2 Yo le digo al Señor: “Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío.”

3 Solo él puede librarte de las trampas del cazador y de mortíferas plagas,

4 pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio.

¡Su verdad será tu escudo y tu baluarte!

5 No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día,

6 ni la peste que acecha en las sombras ni la plaga que destruye a mediodía.

7 Podrán caer mil a tu izquierda, y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará.

8 No tendrás más que abrir bien los ojos, para ver a los impíos recibir su merecido.

9 Ya que has puesto al Señor por tu refugio, al Altísimo por tu protección,

10 ningún mal habrá de sobrevenirte, ninguna calamidad llegará a tu hogar.

11 Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos.

12 Con sus propias manos te levantarán para que no tropieces con piedra alguna.

13 Aplastarás al león y a la víbora; ¡hollarás fieras y serpientes!

14 “Yo lo libraré, porque él se acoge a mí; lo protegeré, porque reconoce mi nombre.

15 Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en momentos de angustia;

lo libraré y lo llenaré de honores.

16 Lo colmaré con muchos años de vida y le haré gozar de mi salvación.”

www.moisesmatamoros.com

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