Cultura

Autoridades de EU entregan a México obra de arte robada

“Se ha rescatado y regresado a su dueño por derecho, el pueblo de México, una obra de arte robada gracias al buen trabajo y cooperación de autoridades policiacas de México y de la Oficina de Investigación Migratoria y Aduanera del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos. Generaciones de amantes del arte tendrán una deuda de gratitud con las agencias investigadoras en ambos lados de la frontera, así como al Museo de Arte de San Diego, por haber hecho posible la ubicación y regreso de esta valiosa pintura”, declaró el pasado 23 de agosto el embajador de Estados Unidos en México, Antonio O. Garza.

El embajador agregó que la obra de arte Adán y Eva expulsados del Paraíso fue robada de una iglesia en la población de San Juan Tepemazalco en Zempoala, Hidalgo. Los delincuentes dañaron la obra al arrancarla literalmente de la pared de la iglesia. Las autoridades mexicanas ubicaron la pintura en San Diego, donde había sido comprada y restaurada a su condición original por el Museo de Arte de San Diego en 2001. Luego de una serie de conversaciones funcionarios del museo y representantes de agencias policiacas de ambos países concluyeron en hacer posible el regreso de esta importante pintura.

Los historiadores consideran que los misioneros utilizaron la obra Adán y Eva expulsados del Paraíso para convertir a indígenas mexicanos a la cristiandad. No se conoce al autor de la obra.

El diplomático estadounidense añadió que “como toda persona que aprecia el arte, espero con interés poder admirar esta obra en su lugar apropiado en México. El hurto de esta obra de arte invaluable debe servir como advertencia de que todos perdemos cuando nuestro patrimonio cultural es víctima de robo o deterioro. Devolver a México Adán y Eva expulsados del Paraíso enfatiza el compromiso de Estados Unidos de regresar a su país de origen las obras de arte ilegalmente sustraídas de su acervo cultural, al igual que nuestra determinación de erradicar el comercio ilegal de antigüedades”, concluyó el embajador.

Revista Protocolo

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