Cultura

Documentan rescate de la capilla abierta más grande del país

La Capilla Abierta de Teposcolula, de 15 metros altura por 43 de largo y 11 de fondo, data del siglo XVI y había colapsado a causa de varios sismos

Conocido por albergar la capilla abierta más grande del país, el conjunto conventual de San Pedro y San Pablo Teposcolula, localizado en la Mixteca Alta, en Oaxaca, fue rehabilitado en su totalidad por un equipo de especialistas el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta).

Tanto la historia de este importante enclave religioso, político y económico durante la segunda mitad del siglo XVI, como la crónica de las obras realizadas para su conservación, se detallan en el documental Teposcolula, una capilla abierta a las nubes, que fue trasmitido el pasado 26 de enero por Canal 22.

Con una duración de 53 minutos, en dicho documental se muestra el rescate del conjunto conventual de San Pedro y San Pablo, donde destacan los trabajos de reconstrucción de la monumental Capilla Abierta, que por sus dimensiones, volumetría e iluminación, es considerada la obra arquitectónica más importante construida en el siglo XVI en nuestro territorio.

Producido por el INAH, Teposcolula, una capilla abierta a las nubes, documenta los trabajos arquitectónicos en las cubiertas del templo cerrado y el claustro del ex convento, además de la restauración de valiosas obras religiosas que aún conserva el conjunto, como su retablo barroco, esculturas y pinturas de los siglos XVII y XVIII. Asimismo, aborda la historia de dicha localidad de la Mixteca Alta, que en tiempos prehispánicos fue asiento de un señorío mixteco.

Realizado por Ana Cecilia Martorell y dirigido por Alfonso Basaldúa, el documental recoge los testimonios del arquitecto Juan Urquiaga Blanco, encargado de la ejecución del proyecto de atención arquitectónica del inmueble histórico, así como del arquitecto Enrique Lastra de Wit, responsable de la rehabilitación de la Capilla Abierta.

También integra las participaciones de la doctora Magdalena Vences, del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC-UNAM), y de la restauradora Amalia Velázquez de León, subdirectora de Restauración e Investigación de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), del INAH.

Capilla Abierta

En Teposcolula, una capilla abierta a las nubes destaca la crónica de la restitución de la bóveda de la ermita abierta de Teposcolula, la cual había colapsado a causa de sismos desde finales del siglo XIX.

El documental muestra cómo se ubicó la cantera original, en un cerro a varios kilómetros del poblado actual, de donde cinco siglos antes se extrajeron las canteras rosas y grises que se utilizaron para construir la Capilla Abierta, también conocida como Capilla de Indios. Además, refiere cómo el arquitecto Lastra de Wit, por medio de cálculos geométricos, pudo reconstruir la traza original de base hexagonal con que fue diseñada la bóveda.

La Capilla Abierta de Teposcolula, de 15 metros de altura por 43 de largo y 11 de fondo, destaca por sus cinco arcos de medio punto, dos enormes contrafuertes cuadrados que sobresalen exentos del gran ábside, terminados en arcos y su bóveda central de tracería de influencia gótica, decorada con nervaduras en forma de flor de lis, y con rosetones en forma de estrella.

Con un enorme atrio, diseñado para albergar multitudes, dicho espacio es testimonio de la enorme empresa evangelizadora, emprendida por los frailes dominicos en el siglo XVI, quienes se empeñaron en hacer que los indígenas mixtecos abandonaran sus antiguas creencias y sacrificios, escenificando fastuosos ritos eclesiásticos al aire libre.

En la parte opuesta del atrio, en Teposcolula aún se conserva, totalmente restaurada por la Fundación Harp Helú, la Casa de la Cacica, palacio indígena del siglo XVI que sintetiza la arquitectura prehispánica con el estilo novohispano.

Ex convento de San Pedro y San Pablo

Levantado entre 1552 y 1582, el ex convento de Teposcolula forma parte de la Ruta de los Conventos Dominicos en Oaxaca, junto con Yanhuitlán y Coixtlahuaca. Estos centros religiosos, por su factura e importancia social, artística e incluso política, son ejemplo y testimonio de la filosofía y preceptos que los dominicos buscaron plasmar desde la época de la evangelización.

En Teposcolula, además de la Capilla Abierta, se hizo la consolidación de las bóvedas de la cubierta y trabajos de rehabilitación estructural en el templo cerrado. También se inició la reconstrucción del Claustro Alto del convento, explicó el arquitecto Juan Urquiaga.

El experto señala en el documental que, para rehabilitar la ermita abierta, fue necesario corregir el daño estructural de columnas y arcos que sostienen la bóveda para protegerla de futuros daños por sismos, utilizando métodos de construcción y materiales usados en la época colonial.

En tanto, la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH restauró ocho lienzos de medio punto (de dos metros de altura, por tres de ancho), que datan del siglo XVIII y describen pasajes de la vida de Santo Domingo de Guzmán, como su nacimiento o la entrega de la comunión.

Estas pinturas barrocas, de autor anónimo, se hallan en el ambulatorio del claustro bajo, y fueron restauradas en su totalidad entre 2010 y 2011, por un equipo de diez restauradores, informó la especialista del INAH, Amalia Velázquez de León.

“Las pinturas pasaron por un proceso de limpieza profunda, se reestructuraron los bastidores de madera y, finalmente, se restauró y homogenizó la capa pictórica, mediante la técnica italiana rigatino, que consiste en yuxtaponer líneas muy delgadas de color, que se diferencian de la pintura original y es totalmente reversible”, finalizó la restauradora.

Revista Protocolo

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