Cultura

Juan Soriano in memoriam

El pasado 10 de febrero, México se vistió de luto con la muerte del maestro Juan Soriano. Internado, desde el 25 de enero de 2006 en el Instituto Nacional de Nutrición, la muerte le sobrevino por un paro cardiaco cuando se encontraba dormido.

Juan Francisco Rodríguez Montoya, mejor conocido como Juan Soriano, apellido que adoptó de su padre, nació en Guadalajara, Jalisco, México, el 18 de agosto de 1920. Como en casi todas las historias de los grandes maestros del arte, la inclinación de Juan Soriano hacia las artes plásticas se desarrolló desde su infancia. El mismo artista comentaba que su amor por la escultura, había nacido de ver las figuras de masa que su nana Mary le hacía, en su natal Guadalajara, para mantenerlo entretenido. La madre de Juan Soriano había sido soldadera de la Revolución Mexicana, al lado de su marido Rafael Rodríguez Soriano. Soriano creció rodeado de 13 mujeres, sus hermanas, abuela y tías, todas ellas influyeron en el carácter y el desarrollo de la obra del artista.

La imaginación de Juan Soriano fue un factor clave durante su niñez, en aquel entonces, el pequeño Juan creaba sus propios juguetes, entre los que destaca un teatro guiñol en el que veía pasar las horas de su infancia. Quizá fue esta etapa de su vida, la que más influencia tuvo en la obra de Soriano, no en vano, varios de sus amigos, entre los que se encontraban Octavio Paz y Elena Poniatowska, han calificado a Juan Soriano, como el “niño de mil años” y el “muchacho de mil años y un viejo de 20”. A los 12 años, Soriano visitaba asiduamente la casa de algunos pintores y artistas de aquel tiempo, como la de Jesús Reyes Ferreira, en donde conoció a Luis Barragán, ahí también admiró por primera vez la pintura europea.

A los 15 años se trasladó a la ciudad de México e ingresó como maestro de dibujo en la Escuela Primaria de Arte. Una vez instalado en la capital, Soriano entabló estrecha relación con algunos intelectuales como Carlos Pellicer, Lupe Marín, Elena Garro, Lola Álvarez Bravo, Rufino Tamayo y Octavio Paz. A pesar de las influencias de aquellos intelectuales y de algunos otros pintores, como Jesús Guerrero Galván, Federico Cantú o Xavier Villaurrutia, la obra de Soriano siempre fue autodidacta y estrechamente ligada a sus propias vivencias. Soriano nunca aceptó que le fuera impuesto un estilo o tema particular, como parte de aquella niñez rebelde, Soriano nunca obedeció a las órdenes de nadie.

A los 19 años, Soriano comenzó a impartir clases de desnudo en la Escuela de Pintura y Escultura, La Esmeralda. En aquella época, también comenzó su carrera como escenográfo y diseñador de vestuario. En esa actividad, trabajó al lado de Ignacio Retes, entre otros. En la década de los cincuenta, Soriano viajó a Roma, en donde encontró una maduración intelectual y artística, a partir de ese momento, el artista, se aventuró a experimentar con estilos, formas y materiales para crear sus obras. A su regreso a México, se incorporó al grupo Poesía en Voz Alta, en el que participó al lado de grandes intelectuales como Octavio Paz, Leonora Carrington, León Felipe, Juan José Gurrola, Diego de Mesa y José Luis Ibáñez.

A partir de 1975, Soriano se traslada a vivir a la “ciudad luz”, París, en donde establece contacto con algunos intelectuales europeos, pero sin perder contacto con sus amigos mexicanos. Antes de trasladarse a Francia, la obra de Soriano, fue reconocida en México por varias instituciones y por supuesto por los intelectuales de aquellos días.

Entre 1978 y 1980, Soriano realiza algunas ilustraciones y serigrafías para los libros de dos de sus amigos: el libro de Octavio Paz, Xavier Villaurrutia en persona y en obra, y el libro de Sergio Pitol, El único argumento. En 1984, el Instituto Cabañas le otorgó la Medalla de Oro a la Excelencia y un año después, el Palacio de Bellas Artes le rinde un homenaje con una exposición dedicada a celebrar sus 50 años de actividad artística. En 1987, el gobierno de la República le otorgó el Premio Nacional de Arte y fue nombrado Caballero de las Artes y las Letras por el Gobierno Francés.

En 1989, Soriano realiza tres esculturas monumentales: la “Paloma”, para el museo MARCO de Monterrey, a solicitud del arquitecto Ricardo Legorreta, “Ola”, para el World Trade Center de Guadalajara y “El Caracol” para el museo Amparo de Puebla. Cuatro años después, realizó la escultura monumental “Luna” para el Auditorio Nacional de la ciudad de México. De 1995 a 1996 la muestra Juan Soriano, 50 años de obra gráfica recorre varias ciudades de Estados Unidos. Posteriormente, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid, España, presentó una retrospectiva de la obra de Soriano que abarcó desde el año de 1937.

En el año 2000, Juan Soriano expuso 10 esculturas monumentales en la Plaza de la Constitución de la ciudad de México, para celebrar sus 80 años de vida y como parte de los festejos de la XVI edición del Festival del Centro Histórico. La obra del artista está hecha, como el mismo lo declaró en alguna ocasión, para que la gente se pueda deleitar con ella en todos los sentidos. Soriano no fue un artista preocupado por exponer sus obras en lugares cerrados o fuertemente vigilados, porque para él su obra era para disfrutarse, no importando que sufriera alguna avería durante su exposición. También durante el año 2000, Soriano creó dos esculturas para la Expo Hannover 2000 en Alemania.

En el año 2002, la Real Casa de Correo, sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, España, exhibió una exposición escultórica de Soriano: Libre en el Espacio. En el año 2003, vuelve a ilustrar un libro de Octavio Paz, Águila o sol. Un año después, el gobierno de Francia le concede el grado de oficial de la Legión de Honor.

Para celebrar los 85 años de vida del artista, en el año 2005, el Palacio de Bellas Artes presentó la exposición Las alas de Juan Soriano, y el Auditorio Nacional de la ciudad de México, Los prodigios de Juan Soriano. Ese mismo año, la Universidad de Colima le concedió el título doctor honoris causa. Asimismo, Juan Soriano recibió el Premio Velásquez de las Artes Plásticas que concede el Ministerio de Cultura de España, Soriano, fue el primer iberoamericano en recibir esa distinción. El jurado del premio reconoció la trayectoria ejemplar del artista y su “envidiable libertad de creación”. Por su parte, Soriano declaró en aquella ocasión: “Mi inspiración soy yo. Admiro todas las tendencias artísticas pero mis propias tendencias son las que más valen porque me despiertan y se vuelven un imperativo.” También en 2005, el gobierno de Polonia le concedió la Orden al Mérito.

La despedida a Juan Soriano

Tras el fallecimiento del pintor, México lo despidió como se merece uno de nuestros más ilustres artistas: con una ceremonia en el Palacio de Bellas Artes, en donde recibió un homenaje póstumo de todos aquellos que admiraron su trabajo. El cuerpo de Soriano fue cremado y de momento, las cenizas del artista permanecen al lado de quien fue su compañero y representante, Merek Keller. Al artista le sobreviven su sobrina Cristina, hija de su hermana, y algunos familiares más. Según Keller, serán ellos quienes ejecuten lo que Juan Soriano dejó en su testamento.

En varias partes del mundo, la noticia causó conmoción, principalmente en España, país en el que fueron presentadas varias obras del pintor. Sus majestades los reyes de España enviaron condolencias por la muerte de quien consideraron “un insigne artista y una figura esencial del arte mexicano”. Por su parte el gobierno de España tiene considerado entregar como reconocimiento póstumo a Juan Soriano, la condecoración de la Orden Isabel la Católica en grado de Encomienda. La embajadora de España en México, Cristina Barrios, informó que aún no hay una fecha prevista para la entrega, pero que el gobierno de su país seguirá dándole el trámite pertinente, para que le sea concedida la insignia a Juan Soriano, a título póstumo. Asimismo, España llevará a cabo, tal y como estaba planeado, la exposición que prepara el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía, para finales del 2006. La exposición llevará el titulo Aves de paso y estará conformada por piezas escultóricas, dibujos y óleos, que el artista pintó sobre pájaros.

Casi en sintonía con la exposición de España, en México, se presentará como parte de la inauguración de la Plaza Juárez de la ciudad de México, la cual se pretende realizar el 25 de marzo de este año, una exposición de 12 esculturas monumentales, que también representan aves. Alejandro Velasco, fundidor de las esculturas de Soriano durante los últimos 20 años, señaló “los pájaros simbolizaban la libertad para Juan Soriano”. Y así como las aves, que tanto llamaron la atención de Soriano, el artista emprendió un largo vuelo hacia la eternidad y hacia la memoria de México.

Revista Protocolo

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