Cultura

La Merced, otrora Temazcaltitlan

El hallazgo de un temazcal prehispánico en el barrio capitalino por parte de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH permitió también el descubrimiento de algunos vestigios de lo que fue una vivienda de la nobleza indígena

Revista Protocolo

Ciudad de México, 23 de enero de 2020.— Los restos de un temazcal prehispánico descubierto en un predio de las inmediaciones de La Merced, en el Centro Histórico de Ciudad de México, han permitido ubicar con precisión el lugar donde estuvo el barrio de Temazcaltitlan, uno de los más antiguos de Tenochtitlan, según consta en fuentes como el Mapa de Sigüenza, la Crónica Mexicáyotl y el Códice Aubin, los cuales relatan la historia de la peregrinación del pueblo mexica.

El registro de este baño de vapor, que data del siglo XIV, por parte de la Secretaría de Cultura, por conducto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), es uno de varios hallazgos realizados por un equipo de la Dirección de Salvamento Arqueológico en la calle Talavera.

Las excavaciones en este predio también permitieron liberar los vestigios de una vivienda que fue habitada, posiblemente, por una familia indígena de origen noble, poco tiempo después de haberse consumado la conquista española. Además, se hallaron diferentes estructuras arquitectónicas de una curtiduría, la cual funcionó en el último siglo del periodo novohispano (1720 y 1820).

Aunque excavaciones anteriores en el predio conocido como Casa Talavera del mismo barrio de La Merced habían evidenciado estructuras arquitectónicas tenochcas, se refiere que es la primera vez que se tiene un testimonio plausible de la vocación de Temazcaltitlan, barrio donde se veneraba a deidades femeninas como Tlazolteotl, Ayopechtli o Ixcuina (diosa del parto), Coatlicue, Toci, Chalchiuhtlicue y Mayahuel, advocaciones ligadas a la tierra, fertilidad, agua y pulque.

Próximos a la entrada del predio donde se registró el hallazgo, en el área oeste, se observan los restos del temazcal, elaborado con bloques de adobe y fragmentos de tezontle recubiertos de estuco. En la parte central se ve la tina o pileta de agua para el baño de vapor, así como una de las banquetas que formaban parte del mismo. Con base en los restos encontrados, se infiere que sus dimensiones eran de cinco metros de largo por 2.98 de ancho.

El responsable del salvamento arqueológico, Víctor Esperón Calleja, explica que el tlaxilacalli, o barrio de Temazcaltitlan, pertenecía a la parcialidad de Teopan (también llamado Zoquipan), primer territorio lacustre ocupado por los mexicas.

La zona de Temazcaltitlan fue sede primigenia del islote en la que se produjo el avistamiento de las señales pronosticadas por Huitzilopochtli, como lo recuerda el monumento de “La Aguilita”, en la Plaza Juan José Baz, que le hace contraesquina.

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