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Ulay, se vuelve efímero

Ulay, se vuelve efímero
Ulay, se vuelve efímero

Dejando un legado de cientos de obras performáticas, el artista alemán, pareja artística y sentimental de Marina Abramovic, falleció ayer a los 76 años de edad

Luis Felipe Hernández Beltrán

Ciudad de México, 3 de marzo de 2020.— El fenómeno mundial del arte del performance no se entendería igual sin el trabajo que en conjunto realizaron la serbia Marina Abramovic y el alemán Ulay a finales de los años setenta y toda la década de los ochenta.

La pareja más romántica del también llamado “arte-acción”, viajó en una furgoneta por toda Europa y Asia, donde en distintos espacios públicos y privados realizaron performances, teniendo, en algunas de estas, como eje de su obra artística, su historia de vida en pareja.

Ahí queda efímeramente el recuerdo cuando ambos, desnudos, se postraron sobre los extremos de una puerta de la Galería de Arte Moderno de Bolonia, Italia, mirándose frente a frente, sin decir palabra alguna, mientras la gente atravesaba el acceso, sorprendida al ver a ambas figuras humanas con poco movimiento.

Y ni qué decir de la pieza “AAAA-AAAA”, realizada en 1978, donde por casi dos horas, la pareja se grita mutuamente uno en la boca del otro. El registro fotográfico de esa acción, está considerado un hito en la historia del performance.

En “Breathing in/Breathing out”, los dos artistas juntan sus bocas por casi 20 minutos, al mismo tiempo que inhalaban y exhalaban hasta que ambos, por la falta de aire, caían desmayados.

La pareja de artistas acordó concluir su relación en 1988 en la Gran Muralla China, cada uno decidió recorrerla desde un extremo distinto, caminar sobre de ella por muchos días, hasta encontrarse y simplemente, despedirse.

Y así, se podrían describir miles de emblemáticas obras más que en conjunto consolidaron a ambos artífices.

Tras la separación de Marina, Ulay continuó en solitario con su trabajo performativo, llevándolo a otras partes del mundo, además de desarrollarse como fotógrafo documentalista.

El artista cuyo nombre real fue Frank Uwe Laysiepen, nacido en Sollingen, Alemania, el 30 de noviembre de 1943, se reencontró 22 años después con su amada Marina, a la que siempre consideró como el amor de su vida, en 2010 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, durante la exposición retrospectiva de la artista serbia.

Ahí, mientras Abramovic realizaba su performance duracional “La artista está presente”, que consistía en mirar durante un minuto a un desconocido, Ulay se sentó frente a ella y sin decirse nada se miraron a los ojos, intercambiando solo expresiones de amor. Terminado el minuto, Ulay continuó con su recorrido por la exposición, mientras Marina lloraba de la emoción. El registro de esa acción, le ha dado la vuelta al mundo generando millones de visitas en distintos canales de video en internet, al grado que está considerada la pieza de performance-arte-acción más vista de la historia.

Después de ese reencuentro, se supo que Marina y Ulay nunca más se volvieron a ver.

En los últimos años, Ulay continuó con su obra performática, misma que mezcló con un cáncer linfático, enfermedad que acabó con él, la mañana de ayer, en Lubliana, Eslovenia.

“Con gran tristeza me enteré de la muerte de mi amigo y ex compañero Ulay hoy (ayer, 2 de marzo). Fue un artista y ser humano excepcional, que será profundamente extrañado. En este día, es reconfortante saber que su arte y legado vivirán para siempre”, escribió Marina Abramovic en su cuenta de la red social Instagram, concluyendo así, una efímera y performática historia de amor.

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