Cultura Etiqueta y Protocolo

Una anfitriona

Es la persona que tiene invitados en casa, es la que recibe con amor, con placer y brinda atenciones a sus invitados. La anfitriona ideal es aquella persona a la que es un placer visitar, porque es obvio que para ella resulta una satisfacción recibir en su casa.
Patricia Elena Blanco Ratti

Ella atenderá personalmente, cuidando todos los detalles, para que sus invitados se retiren halagados por los tratos recibidos y las atenciones de las que fueron objeto. Es la reina de la reunión, probablemente sea ella, tal vez por honrar a su invitado y estar en todos los detalles, la que menos pueda disfrutar, pero para una verdadera anfitriona ha sido un placer que la fiesta que ha ideado con amor y la cual todos esperaban, haya sido un éxito.

Reuniones hay muchas, de todos los colores y variedades, las grandes recepciones son las que permiten reunir un gran número de personas, pero sin lugar a dudas las comidas o cenas formales, son las que honran particularmente a uno o varios invitados, permitiendo a la verdadera anfitriona lograr distinguir a un hombre de negocios, a un extranjero o simplemente a un amigo que está de paso.

Esa reunión permite al invitado conversar con tranquilidad, entablar una conversación; a diferencia de las grandes reuniones, donde al invitado le es difícil relacionarse, en medio de una multitud que sólo desea mostrar una imagen social.

Creo que esa persona sentada a una mesa, con un pequeño grupo de amigos o invitados, se sentirá calurosamente honrada con una copa de vino o simplemente con un trozo de pan servidos por una verdadera anfitriona. Y mi anfitriona lo es porque no sólo tiene la virtud de la cortesía, sino que tiene el don de la hospitalidad, tiene una conversación correcta y culta, es obsequiosa y atenta. Mi anfitriona jerarquiza cualquier reunión y al mejor hombre.

No olvidemos que invitar a una persona a nuestra casa es darle acceso a nuestro círculo íntimo, el de nuestras amistades; es brindarle un acercamiento espiritual, por el cual ha ganado nuestro afecto y confianza. Es permitirle el derecho a compartir, lo que construí en el tránsito de mi vida, con esfuerzo y amor. ¡Mi Familia!

Es que la mesa, tiene su trascendencia más allá de lo material. La mesa crea un estado especial de sociabilidad. No olvidemos que a partir de la maravillosa obra de Leonardo da Vinci La última cena, la mesa reúne, la mesa sociabiliza.

Por eso la importancia de saber conducirse en ella con modales correctos incorporados desde la niñez, lo que sin lugar a dudas refleja la consideración que nos merecen las personas con quienes compartimos el pan y el vino. Y donde demostramos haber tenido una madre formadora, una escuela que acompañó un agradecimiento por todo ello y, en especial, una superación propia y un entendimiento en cuanto a que somos, como mujeres y verdaderas anfitrionas, las educadoras y el modelo digno de ser imitado por el siguiente eslabón de la sociedad que son nuestros hijos.

Sin lugar a dudas, una comida o cena formal, es la mesa más conveniente para agradecer un nombramiento, celebrar un buen negocio o, simplemente, para darnos el gusto de compartir esta maravillosa reunión con quienes queremos.

Organizar un coctel, un baile es tarea fácil, pero organizar una comida o cena formal es difícil. Nuestros comensales son pocos, más observadores y críticos severos.

Tienen la posibilidad de observar con más tranquilidad los platos servidos, el entorno y, sobre todo, el lugar que se les ha asignado a la mesa, siendo así verdaderos jueces silenciosos, para sentirse verdaderamente halagados o decepcionados, mimados cómodos o queridos.

Invitaciones
Una buena anfitriona honra con tacto y finura a su invitado pensando en su bienestar antes que ninguna otra cosa, y el invitado hace lo posible con su conducta para mostrarse merecedor de tal alto honor.

Una verdadera anfitriona, imagina la reunión y la comienza a crear, lo primero que debe hacer, son las invitaciones, el invitado al ver la invitación y su diseño se dará cuenta de que la reunión a la cual va a asistir está planificada con sencillez, buen gusto, tacto, finura y amor. Una invitación es una mensajera silenciosa de bellos placeres que vamos a recibir.

La invitación podemos hacerla escrita, donde mencionaremos la hora, la fecha y el lugar, esta tarjeta de visita debe expresar el motivo de la reunión de esa manera nuestros invitados sabrán cómo ir vestidos.

También la puedo hacer telefónicamente, y siempre tratando de incorporar en la conversación el motivo de la cena, de esa forma doy tranquilidad y seguridad a mi invitado; el hablar y el saber hablar qué importante son.

Menú
En cuanto al menú, pensaremos en los gustos y hábitos de nuestros comensales, no debemos tratar de hacer cosas sofisticadas, simplemente un menú conservador y clásico realizado con buen gusto será suficiente.

Para las cenas formales será necesario preparar unas delicadezas o entremeses, un primer plato, un plato principal, una ensalada, quesos, postre y café con chocolates y marrón glasé.

Tratar de pensar en hacer una mesa de colores como servir una langosta, una ensalada roja y un helado de frutillas, todo acompañado por un champaña rosado, es un juego peligroso, creo que hay que olvidar el juego de colores y pensar en jerarquizar la mesa con un estupendo mantel, un magnífico centro de mesa y una maravillosa vajilla.

Para que una comida o cena formal sea estupenda, los platos deben de ser agradables a la vista y al paladar.

Los lugares a la mesa son una prueba maravillosa de que nuestra talentosa anfitriona sabe recibir, honrar y jerarquizar a su invitado.

Ella elegirá los invitados que consideren se llevarán estupendamente bien para que la conversación sea amena. Y en el momento de sentarlos a la mesa, no sentará a una bella señorita simpática en edad de merecer, al lado de un serio, descortés y anciano juez.

Los lugares de honor están de derecha a izquierda de los dueños de casa, quienes presiden la mesa y están sentados a las cabeceras. Alternará siempre que le sea posible dama, caballero, jamás sentará juntos a los matrimonios, pero recordará que a los recién casados y a los comprometidos los debe sentar juntitos.

El orden correcto lo logrará pensando siempre que el lugar de honor disminuye siempre que se aleja de las cabeceras. En una comida social los lugares del centro serán para los más allegados y en una comida de Estado será para los más jóvenes o a quienes tienen dentro de la escala jerárquica menor categoría.

El anfitrión o la anfitriona de cualquier evento o reunión en casa o fuera de ella, debe conocer y jamás olvidar una regla básica del ceremonial y el protocolo y de las relaciones humanas. La derecha del anfitrión es el lugar de honor, entonces, cuando guiamos a nuestro visitante, el anfitrión irá a la izquierda del principal huésped, y simplemente un paso adelante.

Los invitados ya tocan el timbre. ¡Maravilloso! Los invitados de mi anfitriona son educados, han sido puntuales. Luego de saludarlos, tomará sólo los abrigos, los cuales colocará en el placard o el lugar dispuesto para ello. Y después, sólo a disfrutar de la reunión.

Revista Protocolo

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