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A 50 años del “Juego del Siglo”

Se recuerda el legendario encuentro celebrado en el Estadio Azteca el 13 de junio de 1970, cuando la Selección de Italia venció 4 goles a 3 a la Selección de Alemania en las semifinales del Mundial México 1970

Luis Felipe Hernández Beltrán

Ciudad de México, 17 de junio de 2020.— El que quizá sea el capítulo más glorioso en la historia del futbol, se escribió en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, en aquel legendario Mundial de México 1970.

Fue justo el miércoles 17 de junio cuando las selecciones de Alemania e Italia no solo sostendrían el encuentro semifinal para sacar al finalista, sino aquel partido, que llegó hasta la fase de tiempos extra, está considerado como el más bonito y emocionante por su nivel de juego, las constates llegadas de ambos combinados, los siete golazos y las figuras de ambos países que disputaron aquel episodio.

Tras vencer en la ronda de cuartos de final 3 a 2 a Inglaterra en el Estadio Nou Camp de León, Guanajuato, Alemania dirigido por Helmut Schön, salió al campo con el portero Sepp Maier, además del capitán Uwe Seeler, Berti Vogts, Bernd Patzke, Willi Schulz, Karl-Heinz Schnellinger, Wolfgang Overath, Jürgen Grabowski, Hannes Löhr, el goleador Gerd Müller y el ídolo Franz Beckenbauer. Reinhard Libuda vio actividad hasta el minuto 52 al entrar de cambio por Löhr, y Sigfried Held al 66 por Patzke.

Italia, selección que terminó con los sueños de los anfitriones al eliminar a la selección azteca 4-1 en el Estadio Luis Dosal de Toluca, Estado de México, al mando de Felucio Valcareggi, jugó con el portero Enrico Albertosi, Giacinto Facchetti quien tuvo el gafete de capitán, y con ellos Tarcisio Burgnich, Pierluigi Cera, Roberto Rosato, Mario Bertini, Sandro Mazzola, Giancarlo De Sisti, Angelo Domenghini, Roberto Boninsegna y el goleador Luigi Riva. Gianni Rivera entró de cambio al minuto 46 por Mazzola y Fabrizio Poletti al 91 por Rosato.

Italia, quien desde un inicio dominó el partido y más cuando al minuto 8 consiguió su primera anotación con Bonninsegna y ya se sentía finalista, no contó con una falta en el área de gol cuando el partido estaba por terminar, por lo que la escuadra teutona consigue el empate a un gol anotado por Schnellinger para concluir con el tiempo regular.

A partir de ese momento, según crónicas de la época, se vivieron los que quizá sean los 30 minutos más dramáticos pero más emocionantes en la historia del deporte, más allá del futbol.

Con las constantes idas y venidas, llegadas y tiros a gol y hasta aquellas jugadas de fantasía que solo se ven en las películas o se escriben en los cuentos, Alemania se fue adelante con el gol anotado por Müller al minuto 94, pero Italia volvió a emparejar a dos con la anotación de Burgnich al 98 y luego la descontada de 3 a 2 con el tanto de Riva.

El segundo tiempo extra corría y una vez más Müller empataría el juego a tres goles al minuto 110; y finalmente, con un alto grado de cansancio y desgaste de todos los jugadores, pero no así su espíritu de indiferencia ante esos malestares, Italia consigue el pase a la tan ansiada final con el gol de Rivera al minuto 111.

Ese partido se recordará también por la pasión con la que jugó Franz Beckenbauer en el tiempo de compensación al utilizar un cabestrillo en su brazo derecho por la dislocación de su hombro. Además de jugarse bajo un fuerte calor; los termómetros registraron más de 40 grados de temperatura.

Otro protagonista de aquel encuentro fue el árbitro peruano Arturo Yamasaki, quien después radicó en México para continuar con su carrera hasta presidir la Comisión Arbitral.

La hazaña de Alemania e Italia quedó recordada en una de las tantas placas que resguarda la fachada del Estadio Azteca, recinto que tuvo el honor de albergar el llamado “Juego del Siglo” un día como hoy, miércoles 17 de junio, hace 50 años.

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