Deportes

La Fórmula Uno muy cerca de todos nosotros

Como volando, pero con gran seguridad

Fotos: Sutton Images. Inglaterra

Singapur de noche

Las carreras de autos sobre las que se trata en estas notas, las de la Fórmula Uno, son sin asomo de duda, uno de los deportes con mayor fuerza mediática planetaria.

Corren con una suerte parecida a la de las Olimpiadas o del Mundial de Futbol, pero en vez de ocurrir cada cuatro años, suceden hasta 19 veces en obediencia a la temporada anual. Y cada vez lo hacen así desde 1950 en que dieron inicio.

Hace menos de un lustro apenas, se aducía que sus transmisiones eran monótonas ya que se trataba de una sucesión con las imágenes de los coches pasando raudos por las pantallas de televisión, y más nada.

El aliento de 500 millones de fanáticos que las siguen de fijo por el mundo no fue inútil, obligó a los zares de este deporte de la velocidad suprema, a servirse de las más recientes evoluciones en el campo de la fotografía y del resto de la comunicación visual para poner en práctica un aggionarmento que resultó ser sensacional.

Eso explica que el aficionado y hasta el público en general que mira la tele, como parte de su dieta diaria, ahora esté gozando de carreras formidables.

Nada menos, este domingo que viene se jugará el Grand Prix de Singapur, carrera nocturna que se ha querido reputar como la justa de Montecarlo, en el sur de Asia.

La F Uno ha vuelto a la edad de su plenitud

En especial, si se consideran los cambios reglamentarios que han favorecido a la espectacularidad del deporte supremo impulsado por motores, para ahora volver indiscutible que la nueva manera de aprehenderla le ha dado el impulso decisivo.

Se lo reconoce como un deporte lleno de altísimos factores tecnológicos y, por lo tanto, dependiente de la imagen y aún más, de ésta, televisada. Luego, ha llegado en su apoyo el bagaje cibernético. De manera que hoy, se pueda disfrutar de sus pormenores, hasta en los más pequeños detalles casi como si los televidentes fueran dentro de la cabina de un carro de la F1.

Buen número de sus prestaciones al servicio de las personas de a pie, asimismo, permite que se compartan cantidad de variables con relación a las velocidades alcanzadas, a la potencia que desplazan; a la fuerza G sobre el cuello y la cabeza de los pilotos; al número de la marcha en que se rueda en cada momento, que si en quinta, que si se recortó a tercera; al estado que guardan los neumáticos durante las pruebas y, muchos más…

Ante el fenómeno descomunal que implica la proliferación de los coches por las ciudades y las carreteras del mundo, en cierta medida, ocurre que se ofrece la manera de verse a sí mismo en los trajines de los ases de la velocidad y permite que ellos, a su vez, expíen por todos la calamidad de andar sobre vehículos, cuya mayor gracia es que en vez de volar, rueden y busquen ser los mejores bien pegados al asfalto y sin colisionar.

Quién no sabe por experiencia propia lo que es ir excedido al entrar a una curva; habrá alguien que no entienda lo que es el trazado de la trayectoria ideal en lo sinuoso; o que se comporte de manera irresponsable ante el punto de referencia para el frenado más oportuno.

Por eso, esta vez, se emite la consigna: apretar bien sus cinturones, que estamos ante un deporte de elite, que en efecto, compartiremos de lo lindo. Y desde ya, que será a mil por hora.

Ángelo della Corsa/ renco press
www.topformula1.net
www.topformula1.net/Blinker_Gp_%20Italia.html

Revista Protocolo

Antes de la largada, Grand Prix de
Singapur 2010
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