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Evoluciona Azerbaiyán a pasos agigantados

En exclusiva para Protocolo Foreign Affairs & Lifestyle y como parte de la celebración del 102 aniversario de la República Democrática de Azerbaiyán, la embajada de ese país en México comparte los logros de una nación que en todos los rubros está en constante progreso

Ciudad de México, 29 de mayo de 2020.— El 28 de mayo de 1918 el pueblo azerbaiyano pasó a la historia como el fundador de la primera república democrática en el oriente musulmán. Hace más de un siglo, con la adopción de la Declaración de Independencia, fue establecida la República Democrática de Azerbaiyán, quien logró realizar pasos muy progresivos para el desarrollo del Estado y bienestar del pueblo.

Los principales valores democráticos como el poder del pueblo, derechos humanos, igualdad de naciones, igualdad racial y religiosa, libertad de palabra y de reunión —normas democráticas que incluso hoy son consideradas como fundamentales— fueron anunciados e implementados durante la corta vida de la primera República de Azerbaiyán.

La República Democrática de Azerbaiyán marcó también un mito en la historia como el primer país en el mundo islámico en conceder a las mujeres el derecho de sufragio, incluso mucho antes que la mayoría de los países occidentales.

Ayer, 28 de mayo de 2020, los azerbaiyanos de todo el mundo celebraron con mucho orgullo el 102 aniversario de su primera república.

Pese a que la República Democrática de Azerbaiyán duró solamente 23 meses y se cayó por causa de la invasión bolchevique sin haber logrado todos sus objetivos históricos, nunca se abandonó la idea de independencia, grabada profundamente en la memoria del pueblo azerbaiyano, quien logró preservar muchos de sus atributos nacionales durante el periodo pasado. Setenta años después, el 18 de octubre de 1991, Azerbaiyán recuperó su independencia y como el heredero político y espiritual de la primera República, demostró el compromiso con sus antiguas tradiciones estatales.

En los primeros años de la independencia, Azerbaiyán tuvo graves problemas debido a la inestabilidad de la política interna, dificultades económicas y agresión militar por parte del país vecino: Armenia. No obstante, la exitosa política implementada por el líder nacional Heydar Aliyev, quien llegó al poder por la demanda popular, recuperó la memoria histórica y cultural del pueblo azerbaiyano, desarrolló la conciencia de la identidad nacional y como resultado lógico, Azerbaiyán logró fortalecer su soberanía nacional e independencia.

Merced a la política multidimensional efectuada por el actual presidente Ilham Aliyev, se multiplicó el crecimiento de la economía, asegurando la prosperidad y bienestar socioeconómico y elevando al país a un nivel de liderazgo regional. La nación euroasiática se convirtió en una isla de estabilidad, desarrollo y prosperidad. Actualmente, más del 70 por ciento de la economía de la región Cáucaso Sur pertenece a Azerbaiyán.

Actualmente, Azerbaiyán es también el principal iniciador y participante de los proyectos de energía de escala mundial como Bakú-Tiblisi-Ceyhan y Bakú-Tiblisi-Erzurum; los gasoductos Transanatoliano (TANAP) y Trans Adriático (TAP), dos importantes segmentos del Corredor del Sur de Gas, con los cuales Azerbaiyán desempeña un papel crucial en la seguridad energética de Europa.

El país se ha convertido también en el centro estratégico de infraestructura con numerosos proyectos en ese sector, entre ellos con el emblemático proyecto de ferrocarril Bakú-Tiblisi-Kars, que reencarna la histórica Ruta de Seda, el camino más corto entre Europa y Asia. Hay un fuerte desarrollo de otros sectores no petroleros como comunicaciones, turismo, agricultura, ganadería. Se realiza en el país exitosamente la estrategia de conversión del capital petrolero al capital humano.

Finalmente, Azerbaiyán es la puerta de Europa a Asia y el punto de confluencia de la civilización europea con la de oriente, creando una síntesis de valores europeos con tradiciones islámicas y con sus características de alto nivel de tolerancia, convivencia pacífica de varias creencias y secularismo. Azerbaiyán es un país modelo en el diálogo intercultural, como lo ha calificado el papa Francisco.

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