Embajadas

Fiesta Nacional de Finlandia, un evento con mucho “Sisu”

Paivi Marianne Pohjanheimo, embajadora de Finlandia (última de izquierda a derecha) y el Cuerpo Diplomático de la Embajada de Finlandia

Reconoce la embajadora Paivi Marianne Pohjanheimo a su país como el más feliz del mundo por segundo año consecutivo

Luis Felipe Hernández Beltrán

Ciudad de México, 16 de diciembre de 2019.- No es un efecto mágico… El pasar de la calle a la residencia de la embajadora de Finlandia en México, Paivi Marianne Pohjanheimo en la colonia Lomas de Chapultepec, todo será positivo, ameno, de muchas risas y ¿por qué no?… de mucha diversión.

Hasta los encargados de seguridad de la Embajada finlandesa piden con una sonrisa a los que llegan temprano aguantar unos minutos, pues mientras no dé la hora que se anunció la reciente fiesta por el Día Nacional de Finlandia, las puertas no se abrirían; y de igual forma, con la gesticulación sonriente, los concurrentes puntuales acceden.

Llega la hora y pasan los invitados, para ser recibidos con la expresión de felicidad en el rostro de la embajadora Pohjanheimo y del Cuerpo Diplomático finés. Besos y abrazos, se suman a los tradicionales apretones de manos, más las expresiones de felicitaciones de los concurrentes a los celebrantes.

Tras un tiempo de recepción llega la hora del silencio: un conjunto de violines interpreta los himnos nacionales de México y Finlandia… Pero viene el más especial: la Oda a la Alegría, de Ludwig van Beethoven, considerado el Himno Nacional de la Unión Europea… ahí, quizá, será un preámbulo a lo que el discurso de la diplomática anfitriona anfitriona:
“Hoy celebramos el “Sisu” del pueblo finlandés. Sisu significa perseverancia, un héroe de la literatura, un campesino que en principio solo tenía tres cosas: un pedacito de tierra pantanosa en alquiler, una sala y sus propias manos y luego… “Sisu”, ¡él, logró su sueño! Los finlandeses siempre buscamos soluciones prácticas, intentamos convertir los contratiempos en pasos adelante, debemos tener la certeza de que las cosas van a funcionar y que continuarán funcionando y estamos contentos de lo que tenemos”.

Pero vino la declaración más importante: “Oficialmente, ya por tercera vez, somos el pueblo más feliz del mundo” (según informe de la Organización de las Naciones Unidas publicado el 20 de marzo de 2019).

Dicho informe, según la revista Verne del periódico español El País, “tiene en cuenta variables como el producto interno bruto, las ayudas sociales, la esperanza de vida, la libertad, la percepción de la generosidad o la corrupción y la calidad de vida de los inmigrantes”.

La publicación, señala también que “entre las razones que han hecho de Finlandia el país más feliz del mundo para la ONU, se encuentran la calidad de su educación, su sistema de salud, la esperanza de vida y la concientización en torno a la desilgualdad. Finlandia es uno de los países con menor brecha salarial entre hombres y mujeres, según el último informe del Foro Económico Mundial. Además, igual que los países nórdicos, cuenta con un largo permiso de paternidad que puede extenderse hasta seis meses”.

Al igual que “sigue teniendo la mejor educación primaria para el Foro Económico Mundial. Además es tercer país del mundo en cuanto a calidad del aire y el país con más bosques de Europa”.

En busca de inyectar ese Sisu y felicidad a México con respecto a la relación bilateral, la emisaria finesa remarcó: “México es un socio muy importante para mi patria. En los foros internacionales profundizamos juntos la agenda multilateral. En el ámbito bilateral, Finlandia y México están ampliando y profundizando la cooperación en varios sectores.

Nuestras empresas contratan y capacitan a sus empleados mexicanos y contribuyen de esa manera para el beneficio de la sociedad mexicana. Solo cabe mencionar que este otoño hemos avanzado en la cooperación de la seguridad de la educación y la economía circular”.

Después de una larga ovación a la embajadora Paivi Marianne por tan emotivo sermón, vino un evento que todo esperaban con mucho Sisu: la apertura del suculento bufé de comida finesa y con ello el convivio, la plática; todo ello en un ámbito de camaradería.

Ese día para los más de 300 invitados que acudieron al festejo finés, seguramente, fue muy feliz. Al final de cuentas, estuvieron en “un pedazo” del país más feliz del mundo.

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