Internacional

25 de abril: Día Internacional contra la Malaria

La conmemoración fue instituida en la LX Asamblea Mundial de la Salud de 2007

Revista Protocolo

Producida por varias especies de parásitos unicelulares del género Plasmodium falciparum, la malaria, también conocida como paludismo, es la enfermedad más letal y es muy abundante en África. Es transmitida por la hembra del mosquito anofeles que inocula el parásito al picar para alimentarse.

Los grupos más vulnerables a la malaria son niños menores de cinco años, mujeres embarazadas y personas afectadas por el VIH-Sida.

Actualmente, más del 40 por ciento de la población mundial está en riesgo de contraer la enfermedad que ha afectado a habitantes de más de 100 países. Cada año entre 300 y 500 millones de personas se infectan en todo el mundo.

Pese a tratarse de una enfermedad prevenible y curable, causa la muerte de alrededor de dos millones de personas cada año. Cada 30 segundos muere un menor a causa de la enfermedad.

En el año 2000, en la Declaración del Milenio de la Organización de las Naciones Unidas se estableció 2015 como fecha para haber logrado detener y comenzar a reducir la incidencia de esta enfermedad.

Las estrategias incluyen: sustituir por tratamientos eficaces y ampliar el uso de métodos de diagnósticos para orientar mejor los tratamientos.

La malaria se puede prevenir y curar totalmente con intervenciones de bajo costo como mosquiteros tratados con insecticidas, fumigación de hogares con insecticidas de acción residual, tratamiento profiláctico intermitente durante el embarazo; así como acceso a diagnóstico y tratamiento eficaces 24 horas después de la aparición de síntomas.

Las vacunas y tratamientos no son suficientes para erradicar o controlar la enfermedad. En primer lugar estos deben ser accesibles para todas las personas susceptibles de sufrir esta enfermedad.

El desarrollo y el acceso a servicios de atención primaria en salud eficaces: métodos de diagnóstico, implantación y cobertura del tratamiento adecuado.

Según un reporte de 2017 del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Universidad Nacional Autónoma de México, nuestro país reportó logros mediante un programa de tratamiento focalizado, que consiste en un tratamiento más eficaz y rociamiento de acción residual racional en determinadas zonas, lo que logró interrumpir la malaria en gran parte de la nación.

Los focos de transmisión persistentes se ubican en la vertiente del Pacífico: en Chiapas y en el sur de Oaxaca. En el noroeste del país, en el límite fronterizo de Durango y Nayarit; y otro mayor, en Chihuahua, Sinaloa, Sonora y Durango.

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