Internacional

Elecciones en Estados Unidos 2020: Panteras Negras vs. Tigres Blancos

  • Joseph Biden, la esperanza de las minorías, las mujeres y los liberales
  • Cumbre Mundial por la Democracia, su Plataforma Política
  • Reuniría al mundo para abordar la crisis climática existencial

Jeanette Becerra Acosta

Polarizado y profundamente dividido, Estados Unidos, el país con más contagios y muertos por el COVID-19 —hasta el pasado 12 de julio había casi tres millones y medio de infectados—, gran parte de ellos en Los Ángeles, Texas, Arizona y Florida, cerca de un 50 por ciento de origen latino y trabajadores agrícolas, y por encima de más de 135 mil muertos, es la pesadilla electoral de Trump y peor aún, de sus intenciones de atraer los votos de la mayoría étnica más grande del país.

Millones de estadounidenses culpan al presidente por el manejo de la pandemia y sus nefastas consecuencias que registran un peligroso e inevitable ascenso debido a su terquedad de reabrir al país. Su displicencia y desdén ante esta crisis sanitaria mundial, no solo profundizó la división social, evidente en una auténtica guerra en el uso del tapabocas, pues los pro-Trump, al igual que él, optaron por no usarlo, contagiando y propagando el virus a un ritmo alarmante, mientras que los Biden fans se lo ponen como si fuese un distintivo de sus preferencias partidistas.

Reservado, prudente y fuera de los grandes reflectores, su contrincante demócrata, Joseph Biden, que de ser electo sería el mandatario más viejo de la historia, aunque solamente le lleva tres años, el ex vicepresidente durante la administración Obama, seis veces senador por Delaware y expresidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, acrecienta su ventaja en la intención de votos, en algunos estados por encima de los seis puntos, y en muchos otros, hasta por 12 a 14 intenciones de sufragios en favor del partido de F. D. Roosevelt, John F. Kennedy, Bill Clinton y Barack Obama, entre muchos otros.

Político, abogado y profesor universitario, el demócrata es un hombre profundamente creyente del bipartidismo, la única fórmula para lograr que Estados Unidos recupere su liderazgo mundial y reconstruya sus alianzas con las naciones del mundo. Solo así —dice— enfrentaremos nuestros desafíos comunes: desde el cambio climático hasta la proliferación nuclear, la gran agresión de poder hasta el terrorismo transnacional o la guerra cibernética y las migraciones masivas.

Sin embargo, por el momento, su mayor preocupación es encontrar la manera de controlar y reducir el creciente número de contagios y muertos en EEUU, que ocupa el primer lugar mundial en esta crisis sanitaria. Hace dos semanas, Biden, a quien Trump califica como un “débil títere de la izquierda”, criticó severamente al republicano por la manera como ha manejado la mortal epidemia, y lo caracterizó como un niño llorón que trata de autocompadecerse porque no puede aceptar que esto le suceda a él y en un año electoral. “Esta pandemia no le sucedió a él. Nos pasó a todos y su obligación, no es quejarse de eso sino hacer algo al respecto.”

Durante un acto de campaña en Pennsylvania, se comprometió que de ser electo, actuará como un verdadero líder, y hará todo lo que esté en sus manos para “asumir su responsabilidad y aliviar esta carga para las familias”. “El presidente quiere hacernos creer que tenemos que decidir entre la economía y la salud pública. Sorprendentemente aún no ha logrado entender que el hecho más básico de esta crisis implica controlar el virus para sanear la economía.”

Anunció que durante su primer año en el cargo, reunirá a las democracias del mundo para forjar una agenda común y abordar las amenazas a nuestros valores comunes. Insistió en que las políticas erráticas de la actual administración así como el incumplimiento de los principios democráticos básicos, socavaron la posición y sus alianzas en el planeta, debilitando nuestra capacidad de movilizar a otros para enfrentar los desafíos por venir, que amenazan “nuestra seguridad y nuestro futuro”.

En un discurso en The Graduate Center en Nueva York, Biden presentó su plan para reparar el daño causado por el actual presidente y trazar un rumbo fundamentalmente diferente en la política exterior para el mundo tal y como lo conocemos hoy, y como anticipamos será el mañana. Esta es su visión del futuro bajo una administración demócrata y que continuará promulgándola durante su campaña, que le ha resultado muy provechosa sobre todo entre las minorías, las mujeres, independientes y liberales.

Su propuesta central es organizar, durante el primer año de su mandato, una Cumbre mundial por la Democracia, que se interpreta como la “Plataforma Política Biden”, pues conlleva todos los temas tanto de asuntos internos como de política exterior, e incorpora a la sociedad civil en un proyecto incluyente. La idea central es brindar oportunidades de vida a una humanidad que no esté determinada por su “código postal” o “raza”, y reformar el sistema de justicia para eliminar lo que califica de “desigualdades desiguales”.

Sugiere terminar de inmediato con la separación de familias en la frontera con México y prohibir la encarcelación de niños inmigrantes con fines de lucro. Asimismo, ofrece llevar a cabo una exhaustiva revisión del estado de protección temporal a las poblaciones vulnerables que no pueden encontrar seguridad en países destrozados por la violencia o el desastre, incluidos los venezolanos y haitianos.

Otro punto destacado es dar marcha atrás a las actuales políticas de asilo y elevar el objetivo de admisión de refugiados a un nivel acorde con nuestra responsabilidad y necesidad global sin precedentes y restaurar la visión en todas las áreas del gobierno para elevar los derechos de las mujeres y las niñas en el hogar y en todo el mundo, incluso enfocándose en medidas para abordar la violencia de género a escala internacional.

Ofrece reafirmar la prohibición de la tortura y restaurar una mayor transparencia en las operaciones militares estadounidenses; replantear un diálogo constructivo con las naciones del mundo, incluso aquellas que hoy son antagónicas y desagradables para su opositor republicano, como el caso de Irán; retomar compromisos con la ciencia y las convicciones de un gobierno demócrata, incluida, afirma, “la recuperación de las palabras ‘cambio climático’”. Destaca que se restituirá la frase “nación de inmigrantes”a la declaración de misión de nuestros Servicios de Ciudadanía e Inmigración, “porque eso es lo que somos”.

El ambicioso proyecto Biden, emitirá un llamado a la acción para que el sector privado, incluidas las corporaciones tecnológicas y los gigantes de las redes sociales, asuman sus compromisos, reconozcan sus responsabilidades y su abrumador interés en preservar sociedades abiertas, democráticas, siempre protegiendo la libertad de expresión. Solo así se evitará la represión en los países que fomentan odio y provocan violencia a través de un mal uso de las redes y el internet. Está convencido que la seguridad económica es sinónimo de seguridad nacional y por tanto seguirá una política exterior para la clase media. “Para ganar la competencia por el futuro contra China o cualquier otro país, debemos agudizar nuestra ventaja innovadora y unir el poder económico de las democracias de todo el mundo y contrarrestar las prácticas económicas abusivas.”

Su proyecto incluye temas sobre educación, aumento de salarios, pero sobre todo estimular las inversiones en investigación y desarrollo que impulsen avances en energía limpia, cuántica informática, inteligencia artificial y futuras tecnologías sujetas a las leyes y la ética que garanticen redes seguras sin dejar fuera a ninguna comunidad, rural o de bajos ingresos.

Le importa mucho que desde el primer día de su gobierno, las naciones del mundo recuperen la confianza y respeten la palabra de un presidente estadounidense. “Trabajando juntos, debemos hacer un frente común contra el surgimiento de movimientos populistas, nacionalistas y demagogos; la creciente fuerza de los poderes autocráticos y sus esfuerzos por dividir y manipular las democracias; y derrotar las amenazas únicas de nuestro tiempo, incluidas la guerra nuclear, la migración masiva, el impacto disruptivo de las nuevas tecnologías y el cambio climático.”

Es un hombre que aborrece la guerra y subraya que las acciones militares deben ser el último recurso y solo para defender los intereses vitales, cuando el objetivo es claro y alcanzable, y con el consentimiento informado del pueblo estadounidense. Promete que pondrá fin a las guerras para siempre en Afganistán y Oriente Medio, que han costado sangre y tesoros incalculables. Y traerá a casa a la gran mayoría de las tropas desde Afganistán, enfocando su misión en Al-Qaeda e ISIS. Abarca las futuras relaciones con los cinco continentes y ofrece efectuar una revisión de los fondos destinados a Centroamérica para determinar cómo podemos reconstruir la exitosa iniciativa de la administración Obama-Biden que aseguró compromisos concretos de los líderes de El Salvador, Guatemala y Honduras para enfrentar la corrupción, la violencia y la pobreza endémica que impulsan la migración.

Por su parte, el exembajador de EEUU en México, Jeffrey Davidow, de 1998 al 2000, predijo sin consentir que su partido derrotará a Trump en noviembre próximo, que con Biden en el poder, las relaciones bilaterales cambiarán toda vez que temas como los derechos humanos y problemas de narcotráfico que están fuera de la agenda en la relación entre México y Estados Unidos —liderada ahora por los presidentes AMLO y Donald Trump—, se ubicarán de nuevo en un sitio de prioridades en el diálogo entre ambas naciones.

“Yo creo que con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, las relaciones entre México y Estados Unidos serían más positivas. Primero, Biden es un hombre que entiende el mundo, que comprende el papel que debemos jugar en el entorno internacional y por eso regresará a la adopción de ese rol de importancia que abandonamos. En todos los temas, en el clima, en las relaciones con otros países. Vamos a ver una política más activa desde el punto de vista de las relaciones exteriores de EEUU”, abundó Davidow.

Desde el primer día, Biden se incorporará al Acuerdo de París y liderará un importante impulso diplomático para elevar las ambiciones de los objetivos climáticos de los países. Para catalizar este propósito, se compromete a hacer esfuerzos para lograr emisiones netas cero para 2050. Descrito en su plan integral como “Presidente Biden”, también convocará una cumbre mundial sobre el clima que involucre directamente a los líderes de las principales naciones emisoras de carbono del mundo e invitarlos a unirse a EEUU a fin de trabajar arduamente para lograr soluciones ambientales más ambiciosas, más allá de los compromisos que ya se han hecho.

Hace una semana, el demócrata de 77 años afirmó que cree que si el presidente Donald Trump pierde las elecciones en noviembre y se niega a abandonar la Casa Blanca, muchos de los exgenerales que trabajaron para él, “lo escoltarán en su salida de la Casa Blanca rápidamente…”

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