Internacional

Operaciones de la ONU para el mantenimiento de la paz

Tres años después de creada la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se puso en práctica la primera operación de mantenimiento de la paz (OMP), en 1948. En los últimos 12 años el Consejo de Seguridad de este organismo internacional ha establecido 41 de estas operaciones.

Inicialmente las operaciones de mantenimiento de la paz se desarrollaron como un medio relacionado con los conflictos entre los Estados, e implicaban a personal militar de varios países bajo el comando de la ONU con el fin de ayudar en el control y solución de los conflictos armados.

Hoy en día, se han incrementado las operaciones de mantenimiento de la paz con la aplicación en los conflictos o guerras interestatales. En los años recientes, estas tareas han llegado a ser más variadas y complejas, aunque el personal militar permanece como apoyo en la mayoría de las operaciones de mantenimiento de la paz, el número de civiles ha aumentado proporcionalmente y trabajan en conjunto con el personal militar.

La Carta de las Naciones Unidas

Aunque las operaciones de mantenimiento de la paz no están específicamente mencionadas en la Carta de la ONU, ésta le otorga al Consejo de Seguridad la responsabilidad de mantener la paz y la seguridad internacionales. El Consejo de Seguridad crea y define las misiones de las operaciones de mantenimiento de la paz.

Los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad, China, Francia, Reino Unido, Rusia y Estados Unidos, pueden vetar cualquier decisión sobre las OMP.

La secretaría general dirige y maneja las operaciones de mantenimiento de la paz y reporta al Consejo de Seguridad sobre los progresos de las misiones, por medio del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, la Secretaría General formula políticas y procedimientos, así como recomendaciones en lo relacionado con el establecimiento de nuevas misiones y sobre el funcionamiento de las que ya se están realizando.

Los cascos azules

Los llamados «cascos azules» son soldados que prestan servicio a las Naciones Unidas como personal voluntario, tanto militar como policiaco, y los proporcionan los propios gobiernos, los cuales negocian con la ONU los términos de su participación en las operaciones de mantenimiento de la paz.

Los «cascos azules» utilizan sus propios uniformes nacionales, pero se identifican por la boina azul y la insignia de las Naciones Unidas. Los gobiernos tienen autoridad sobre sus propias fuerzas militares que sirven a la ONU.

Los «cascos azules» pueden usar las armas en ejercicio de su propia defensa, aunque una de las características esenciales de las OMP es evitar el empleo de la fuerza. Sin embargo, en los últimos años en algunas de las operaciones de mantenimiento de la paz se autorizó el uso de la fuerza con el fin de asegurar el mandato encomendado por el Consejo de Seguridad.

Observación y mantenimiento

Cabe destacar la diferencia que existe entre las misiones de observación y las de mantenimiento de la paz, ya que ambas pueden ser utilizadas por el Consejo de Seguridad para establecer una operación.

Las misiones de observación están integradas por oficiales de las fuerzas armadas de los Estados, en la mayoría de los casos actúan desarmados y su mandato tiene como objetivo el constatar que se cumplan los acuerdos alcanzados previamente por las partes en conflicto. Son misiones que sirven para verificar, supervisar e informar a las Naciones Unidas.

Las fuerzas de mantenimiento de la paz están constituidas por oficiales y personal subalterno de las fuerzas armadas de los Estados, pueden llevar armas ligeras con el único fin de utilizarlas para su defensa propia.

Su misión se traduce en tener una participación activa para mantener o crear las condiciones de paz y seguridad, es decir, deben evitar que se reanude la lucha entre los grupos en conflicto, separar a los adversarios en contingentes, hacer respetar las zonas desmilitarizadas, etcétera. Las fuerzas de mantenimiento de la paz no pueden abrir fuego a excepción de hacerlo con fines de defensa.

Ambos tipos de misiones se complementan ya que las misiones de observación pueden ser reforzadas por las unidades de las fuerzas de mantenimiento y éstas a su vez pueden recibir contingentes de misiones de observación.

La participación de México

En los últimos meses y desde que se dio a conocer que México participaría como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, se han manifestado diversos grupos a favor y en contra de que nuestro país actúe en las OMP, porque tradicionalmente ha sido un Estado pacífico y pacificador hacia otros.

Sin embargo, hay opiniones como la del embajador Bernardo Sepúlveda Amor, quien reconoce que «mantener al país ajeno a esa tendencia puede representar un riesgo…», porque señala que es una hipótesis equivocada el suponer que los conflictos internacionales son asuntos distantes que no afectan a México, lo cierto es que todos hemos oído hablar de los efectos dragón, tango, samba, entre otros, es decir, todas aquellas crisis económicas que de alguna manera han llegado a afectar al país.

Por otro lado, Ricardo Méndez Silva, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, señala en su artículo Las operaciones de mantenimiento de la paz de la Organización de las Naciones Unidas, que publicó la Revista Mexicana de Política Exterior del Instituto Matías Romero, lo siguiente: «A estas alturas de la cooperación internacional, difícilmente podría buscarse un puesto de miembro no permanente sin comprometerse a participar en las operaciones de mantenimiento de la paz, una de cuyas dificultades ha sido contar con personal disponible para hacer frente a las emergencias del mundo.»

Ambos analistas coinciden en señalar que México se encuentra limitado para actuar en las OMP, debido a lo establecido en el artículo 89, fracción VI, de la Constitución mexicana en el que se consagra como principio de política exterior el de no intervención. Aunado a ello, está el hecho de que el Senado de la República es el que permitiría la salida de tropas nacionales.

Sin embargo, Méndez Silva indica que «es de recordarse que México participó en la misión de paz en El Salvador, con un contingente que desarrolló formas de policía», luego de la firma de paz de 1991.

Por su parte, el embajador Sepúlveda señala que una de las fases de las OMP es la consolidación de la paz en donde se incluye la prestación de asistencia técnica para el desarrollo democrático (asistencia electoral y apoyo a la libertad de prensa); en este sentido y sin que sea parte de una estrategia de política exterior de los gobiernos mexicanos, el Estado ha prestado apoyo a la ONU en la organización de decisiones en diversos países, y si bien no todas las naciones que recibieron asistencia estaban en conflicto, en algunas sí había problemas. Pone como ejemplo: Brasil (1994), Haití (1995), Guayana (1997), Burkina Faso (1997), Nicaragua (1998-1999), Timor Oriental (1999) y Zimbabwe (1999).

Como se ve hay acciones que son parte de las OMP en donde no participan los ejércitos de los Estados, sino contingentes civiles como ha sido los casos ya señalados. Por consiguiente, es probable que México, dentro de esta nueva corriente internacional que vive en nuestros días y como miembro de una organización que tiene obligaciones vinculantes para sus integrantes, pueda participar en las OMP sin que esto interfiera en su política tradicional.

Aunque queda pendiente la revisión de nuestra Carta Magna en lo que se refiere a los principios de política exterior, para hacerlos congruentes con la época contemporánea y con las estrategias que se pongan en marcha en la materia.

Numerología de las OMP

• De 1948 al 15 de septiembre de 2001 ocurrieron 54 operaciones de mantenimiento de la paz.
• De 1948 al 15 de septiembre de 2001 hubo 15 operaciones recurrentes.
• Hasta agosto de 2001, 47,151 personas, entre personal militar y civil, sirvieron a las misiones.
• 88 países contribuyeron con personal militar y civil hasta agosto de 2001.
• El personal civil internacional estuvo integrado por 4,253 elementos.
• El personal civil local contó con la participación de 8,489 elementos.

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