Internacional

Protocolo de Kioto, un año más de compromisos no cumplidos

En los últimos años hemos notado cómo los fenómenos naturales causan un mayor número de estragos que en épocas anteriores.

La razón es muy sencilla, los altos índices de contaminación ambiental que existen en las grandes ciudades han traído consigo el sobrecalentamiento global, lo que ha ocasionado que fenómenos naturales como las lluvias, huracanes, ciclones, tifones entre otros, incrementen su fuerza.

En 1983 las Naciones Unidas establecieron la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. En dicha Comisión se llegó a la conclusión que la protección del medio ambiente y el crecimiento económico deberían ser tratados como una sola discusión.

Del informe que se desprendió de esta Comisión la Asamblea General convocó a la «Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo», a la cual se le conoció como Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992.

El objetivo fundamental de la Cumbre era lograr un equilibrio justo entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras tomando como base la comprensión de las necesidades y los intereses comunes.

Se aprobaron tres acuerdos dentro de la Conferencia:
El Programa 21, la Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo y una Declaración relativa a los bosques.

El Programa 21 tenía como fin el preparar al mundo para enfrentar los retos en el siglo XXI, incluía también propuestas concretas en cuestiones sociales y económicas. También se recomendaban mecanismos para fortalecer el papel de grupos como las mujeres, los niños, las poblaciones indígenas, las autoridades locales, las organizaciones no gubernamentales, etcétera.

En la Declaración de Río se definían los derechos y las obligaciones de los Estados respecto al medio ambiente y al desarrollo, y se establecía que los Estados tiene el «derecho soberano de aprovechar sus propios recursos, pero no de causar daños al medio ambiente de otros Estados».

Finalmente en la Declaración relativa a los bosques, se plasmó el deber de los países desarrollados por reforestar y conservar sus bosques, así como la aportación financiera que se les debe dar a los países en desarrollo para que establezcan programas de conservación forestal.

Compromisos y riesgos ambientales

En la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, 180 países se comprometieron a tomar medidas para mitigar los efectos del cambio climático, en esa ocasión firmaron el Tratado sobre Cambios Climáticos.

La Organización de Naciones Unidas ya ha puesto sobre aviso a la población mundial de los efectos que traerá consigo el cambio climático, a no ser que se tomen medidas urgentes.

Por ejemplo, podrían desaparecer los hielos alpinos, el nivel del mar podría incrementarse entre 9 y 88 centímetros, lo que anegaría ciudades costeras, los arrecifes de coral se perderían, los ciclones y las sequías se harían más intensos, entre otros muchos problemas.

Para evitar un alto índice de gases contaminantes, 39 países industrializados se comprometieron a reducir sus emisiones de gas carbónico y otros tipos de gases que provocan el llamado efecto invernadero –-cuando la atmósfera capta parte de los rayos del sol, junto a una concentración de gases tóxicos como el dióxido de carbono–, ya que sólo los países desarrollados emiten el 60 por ciento del dióxido de carbono que se genera en el mundo.

Se estableció de esta manera el Protocolo de Kioto, un acuerdo internacional que busca reducir el consumo de combustibles fósiles a escala mundial, entre los que se encuentran el petróleo, el gas y el carbón. Se fijó para los países miembros de la Unión Europea la reducción de un 8 por ciento, para Estados Unidos un 7 por ciento y para Japón un 6 por ciento.

Sin embargo, Estados Unidos, a pesar de haber firmado el Protocolo, no ha querido ratificarlo, con el argumento de que el país se encuentra en recesión y al disminuir las emisiones antes señaladas, podría ponerse en riesgo su crecimiento económico y por tanto el crecimiento del empleo.

Pero, ¿por qué es tan importante que Estados Unidos cumpla con el Protocolo? Sencillo, porque este país emitió el 25 por ciento de los gases de CO2 entre 1950 y 1990 y sólo en el año 2000 emitió 11 por ciento del mismo y el 36 por ciento de los otros gases.

Estados Unidos, el incumplido

La comunidad internacional ha criticado severamente a Estados Unidos y a su gobierno por no aceptar las condiciones establecidas en el Protocolo, principalmente por la cantidad de contaminantes que desecha este país, y por la falta de cumplimiento en las cuotas que debe de pagar a las Naciones Unidas. Por ello la Unión Europea admite que no será fácil llevar a cabo los objetivos del Protocolo si Estados Unidos no coopera con lo establecido.

Empero, no sólo Estados Unidos ha mostrado indecisión para continuar con el Protocolo, también lo han hecho países como Japón, Rusia, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. No obstante, en la reunión de Bonn accedieron a firmar el llamado «Convenio de las partes».

A pesar de la oposición que ha presentado Estados Unidos al Protocolo del 23 de julio del año pasado, en Bonn, Alemania, los ministros de casi 200 países llegaron a un acuerdo para obligar a las naciones industrializadas a cumplir lo establecido en el Protocolo de Kioto.

Sin embargo, esta iniciativa excluye a Estados Unidos, hasta que éste acepte por sí solo las condiciones impuestas a los países desarrollados.

Uno de los principales temas de discusión para la total aprobación del Protocolo es el referente a la financiación que se llevaría a cabo para ayudar a los países en desarrollo para que desplieguen tecnologías más limpias y adecuadas.

En la reunión de La Haya, Países Bajos, del año 2000 se propuso que el fondo fuera de 1,000 millones de dólares hasta el año 2005. Ya que los países en desarrollo no estarán obligados a reducir sus emisiones de gas como lo dicta el Protocolo para el caso de los países industrializados, sin embargo, si deberán buscar formas de adecuar sus tecnologías.

De igual manera se subrayó la importancia de los bosques y en especial los sumideros, ya que son una forma natural de absorción de los gases tóxicos.
Ese mismo día la Unión Europea anunció un fondo de financiación de 410 millones de dólares, es decir, 590 millones de dólares menos que los propuestos durante la reunión de La Haya.

Sin embargo, la importancia de esta reunión radicó en que se continuará trabajando para la ratificación del Protocolo, ya que se requiere de por lo menos 55 ratificaciones y en esta ocasión también que los países que confirmen su aceptación del Protocolo sumen 55 por ciento del total de las emisiones de dióxido de carbono que emiten los países industrializados.

Los miembros del grupo plantearon como fecha límite, para que las ratificaciones se concluyan, el año 2002, cuando se cumple el décimo aniversario de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro.

El Protocolo de Kioto comprende la cooperación que se deberá dar entre los países miembros, algunos de estos compromisos consisten en: la promoción de modalidades eficaces para el desarrollo, la aplicación y difusión de tecnologías, conocimientos especializados, prácticas y procesos ecológicamente racionales en lo relativo al cambio climático, así como también la cooperación para el desarrollo de investigaciones científicas y técnicas.

Pero hay que reconocer que no sólo las iniciativas gubernamentales y los acuerdos internacionales solucionarán el grave problema del deterioro del medio ambiente en todo el mundo. Se requiere, sin duda, la participación comprometida y casi obligada de los ciudadanos en su totalidad para el cuidado y la protección del medio ambiente; de políticas educativas que fomenten la utilización de herramientas adecuadas para la conservación del ambiente como son el reciclaje, la reutilización de materiales, la clasificación y la no utilización de productos que conlleven algún daño a la ecología.

Objetivos promovidos por México en la reunión de Marrakech, Marruecos, en
octubre de 2001

• Proteger la integridad del Protocolo y promover su entrada en vigor, lo más pronto posible, como medida para reducir los riesgos globales que implica el cambio climático.
• Promover la participación de todos los países. México considera que las naciones desarrolladas deben asumir compromisos acordes con su capacidad económica y su responsabilidad histórica, aportando recursos financieros y transfiriendo tecnología que permita el estudio y la puesta en marcha de medidas de mitigación y adaptación al fenómeno, así como para minimizar los posibles efectos negativos derivados de la implantación del Protocolo de Kioto.

Hacer patente el compromiso de promover medidas de mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero, y apoyar los esquemas de colaboración para la reducción de emisiones de carbono.

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