Personajes

Inmortalizan cajas de cerillos a pintor mexicano

Jorge Cázares Campos, cuyo trabajo fue conocido en las cajas de cerillos La Central, falleció la madrugada del pasado sábado 11 de enero

Revista Protocolo

Ciudad de México, 13 de enero de 2020.— Oriundo de Cuernavaca, Morelos, nacido el 20 de noviembre de 1937, falleció la madrugada del pasado sábado en su ciudad natal, Jorge Cázares Campos, distinguido pintor que puso en el mapa del mundo el paisaje morelense, mediante su minuciosa obra.

Reconocida personalidad del medio cultural, su labor como promotor fue fundamental para el fortalecimiento del Instituto Regional de Bellas Artes de Cuernavaca (IRBAC), por el que luchó codo a codo con su amigo, el bailarín Raúl Aguilar, así como en la fundación del Centro Morelense de las Artes (CMA), la adquisición del Teatro Ocampo y del Teatro de la Ciudad (ahora Cine Morelos), y la consolidación del Instituto de Cultura de Morelos (ICM), actual Secretaría de Turismo y Cultura de Morelos, favoreciendo a miles de jóvenes morelenses que, de no haberse dado estos esfuerzos, difícilmente contarían ahora con una carrera artística.

“Somos ricos en seres pensantes y enormes en sentimientos”, decía Cázares, “lo que debemos hacer los artistas es contagiar a la sociedad entera de generosidad, dar a quien no tiene, y el que no tiene que haga esfuerzo para que tenga”, filosofía que lo marcó de por vida y que lo hizo ser el sostén económico de su madre y sus hermanos y, posteriormente, dar impulso a los jóvenes aspirantes a artistas que, como alumnos o admiradores, se acercaron a él en busca de su sabiduría y protección.

Con el impulso de pintar desde niño, se convierte en el aprendiz del pintor Luis Betanzos, quien se dedica a pintar cuadros y pinturas de corte turístico, mas la inquietud de Cázares lo fue llevando a convertirse en un autodidacta irredento que fue conociendo a los grandes maestros de la pintura a través de las páginas de los libros con los que fue conformando su biblioteca y nutriendo su espíritu, al grado de convertirse en maestro en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y en un pintor, cuyos famosos peñascos y campos, acantilados y colinas, enmarcados por la amplitud del cielo morelense surcado por las aves en vuelo, lo sitúan al lado de otros pintores mexicanos como Gerardo Murillo “Dr. Atl” o José María Velasco.

Prácticamente, todos los mexicanos tuvieron en algún momento de su vida una copia en tamaño miniatura de la obra de Jorge Cázares, ya que la marca de cerillos La Central decoraba las cajas de estos insumos con diversas pinturas del artista.

“Yo nací para ser pintor”, afirmaba Cázares, y así lo demuestran sus paletas de colores, su caballete, en medio de su estudio de su casa, en el centro de Cuernavaca, en la calle que como un homenaje en vida lleva su nombre; así como los cientos de paisajes urbanos y rurales que realizó y varios de los cuales se exponen permanentemente en el Palacio de Gobierno del estado de Morelos.

La sociedad dio su último adiós al artista que lega una obra y un ejemplo prominentes, ayer domingo en el Jardín Borda en Cuernavaca, a donde el gobierno del estado de Morelos, por medio de la Secretaría de Turismo y Cultura, le rindió un homenaje de cuerpo presente.

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