Personajes

La “alarmó de tos”, acaba con su vida Armando Vega Gil

El músico y artista multidisciplinario, quien triunfara con el grupo Botellita de Jerez, se suicida a los 64 años en su casa de la colonia Narvarte, tras ser acusado de abuso sexual en redes sociales

Texto: Luis Felipe Hernández Beltrán

Armando Vega Gil fue tan excéntrico hasta en su forma de morir.

Nacido en la Ciudad de México (CDMX) en 1955, fue a inicios de la década de los ochenta, cuando Vega Gil, recién graduado de su licenciatura en antropología y con una pasión por la música, se unió a Francisco Barrios Martínez y Sergio Arau Corona, para conformar uno de los grupos mexicanos de rocanrol más exitosos de todos los tiempos: Botellita de Jerez.

“Los botellos”, como se les llamaba, siempre con un estilo auténtico, se caracterizaban por componerle a la lucha libre, “mexicanizar” tiras cómicas extranjeras como Batman y denunciar lo que a ellos les parecía incorrecto de la política mexicana. Asumiéndose como “nacos”, fueron creadores del concepto “Guacarock”, palabra que surge de una mezcla de guacamole y rock, en alusión al tributo que con sus canciones le realizaban a la cultura popular mexicana.

“El Cucurrucucú”, como se autonombró Armando por la canción “Cucurrucucú paloma” de José Alfredo Jiménez, siempre estuvo con la banda, con la que grabó diez discos y tuvo seis recopilaciones; incluida la primera separación en 1997, para volverse a reunir en 2005 y su desintegración final en 2010, cuando Arau, también conocido como “El Uyuyuy”, decide anunciar su salida definitiva de la banda.

Pese a todo, Barrios, a quien se le conoce con el apodo de “El Mastuerzo”, y Vega Gil junto con otros músicos, deciden rebautizar al grupo con el nombre de “La HH Botellita de Jerez”, para darle una nueva cara a la banda y evitar confrontaciones con el hijo del cineasta Fernando Arau.

A la par de Botellita de Jerez y La HH Botellita de Jerez, Armando Vega Gil también fue escritor, faceta con la que publicó en diversas editoriales más de 30 libros de géneros como poesía, novela, sátira y cuentos para niños, con algunos de los cuales obtuvo premios en México y el extranjero; además de ofrecer conferencias y talleres de lectura.

Aunque poco sabido y sin tanto reconocimiento como lo fue como músico y escritor, también fue artista de performance, locutor radiofónico, fotógrafo, guionista cinematográfico, activista social y cineasta, ocupación por la que ganó un premio Ariel en 2012 en la categoría mejor corto de animación.

En el recién creado movimiento feminista “#Meetoo” que sirve para denunciar en redes sociales a presuntos acosadores, violadores y feminicidas, una mujer compartió su testimonio en donde señalaba al músico de haberla violado cuando tenía 13 años.

Pese a negar las acusaciones, Armando Vega Gil anunció en la madrugada de ayer, lunes 1 de abril de 2019, en su cuenta de Twitter @ArmandoVegaGil, que se suicidaría: “No se culpe a nadie de mi muerte: es un suicidio, una decisión voluntaria, consciente, libre y personal”, escribió, compartiendo en un texto más ampliado que el hecho de terminar con su vida era para que su hijo no se vea afectado por la falsa acusación que se le hace.

Así, minutos después de compartir en su cuenta de Twitter su decisión, el autor de éxitos como “Alármala de tos” y “Abuelita de Batman” pone fin a su vida, ahorcándose de un árbol dentro de su casa de la colonia Narvarte de la CDMX.

Considerado uno de los mejores músicos mexicanos, Armando Vega Gil junto con otros rocanroleros aztecas como Guillermo Briseño, Javier Bátiz, Rockdrigo González y Alex Lora, está inmortalizado en los murales “Urbanhistorias del rock mexicano I y II” del artista Jorge Flores, que se puede apreciar adentro de la estación del metro Chabacano de las líneas 2, 8 y 9.

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