Tecnología

Bioplástico con cáscara de pepino guinda y blanco

Alumnas del CECyT No. 6 “Miguel Othón de Mendizábal” crearon el bioplástico que es fuente de nutrientes para animales marinos al contener alga espirulina, para el cual utilizaron la pectina presente en la cáscara de pepino y el almidón de la fécula de maíz

Revista Protocolo

Ciudad de México, 19 de febrero de 2020.— Ante la prohibición del uso de bolsas y otros productos de plástico en la Ciudad de México, alumnas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) presentaron como alternativa un bioplástico elaborado con cáscara de pepino, que además de ser resistente y degradable, sirve como alimento para cualquier tipo de animal marino ya que contiene alga espirulina.

Con el objetivo de reducir los niveles de contaminación por los plásticos, alumnas del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT) No. 6 “Miguel Othón de Mendizábal” elaboraron con cáscara de un pepino, almidón y glicerina una película de 70 por 60 centímetros, que puede biodegradarse en un lapso de cuatro a seis meses.

Aunque existen otros bioplásticos a base de papa o de mango, que utilizan el almidón de su cáscara, el de pepino se degrada mucho más fácil en el mar por el alga espirulina que contiene, por lo cual también puede servir como alimento para la fauna marina.

El producto denominado “Bio Cucumbis” obtuvo el segundo lugar del concurso “Premio a los Mejores Prototipos de Nivel Medio Superior” organizado por el IPN, en la categoría Diseño para la Industria. Está dirigido al sector productivo, para la elaboración de bolsas de supermercado y utensilios desechables con este bioplástico amigable con el medio ambiente.

Las jóvenes politécnicas de la carrera de Técnico Laboratorista Químico, utilizaron la pectina presente en la cáscara de pepino y el almidón de la fécula de maíz para fabricar el bioplástico 100 por ciento degradable. También le adicionaron alga espirulina, ácido acético para conservarlo, agua destilada y glicerina.

El costo para generar siete películas de 50 por 70 centímetros es de 65 pesos, pero podría disminuir considerablemente al incrementarse la producción y volumen de los insumos.

Las jóvenes creadoras Alejandra Lizbeth García Tejeda, Wendy Yotziri de Jesús Hernández, Alondra Carballido Juárez y Amanda Paola Bueno García, asesoradas por la profesora Aydee Elizabeth Ramírez Sánchez, coincidieron en que el uso de las pectinas como polímeros para la obtención de bioplásticos se debe a que son materias primas abundantes y no son tóxicas, además de biodegradables.

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