Ciencias Alternas

Seguir siendo feliz

A veces es necesario que reconozcamos las áreas de carencia en nuestra vida porque estas nos muestran dónde debemos cultivar y concentrar nuestra energía, pero, con mucha frecuencia, permitimos que esto nos lleve a tener pensamientos oscuros de autocompasión

Dr. Moisés Matamoros Muñoz

Cuando tenemos una oportunidad de detenernos y reflexionar sobre nuestra vida, esto puede causar que nos concentremos en las cosas que carecemos. Revisamos las redes sociales y vemos imágenes de personas felices y plenas, y comparamos nuestra vida con la de ellas. Quizá nos sumerjamos en sentimientos de envidia, nostalgia o tristeza.

Esto es particularmente cierto durante tiempos tensos como la pandemia de covid-19 o la guerra de Rusia contra Ucrania. Algunos han pasado más tiempo en aislamiento para reconocer cuán solos están. Otros desafortunadamente han tenido que huir de su país buscando mejores oportunidades de vida. Otros, incluso, han tenido que perder a algún familiar por alguna de las circunstancias antes mencionadas. Otros han tenido que pasar mucho más tiempo con las personas con quienes conviven, lo cual acentúa los rasgos de sus relaciones que están débiles o malsanas. Todos hemos tenido que reorganizar nuestras prioridades en la vida y encontrar nuevas formas de hacer las cosas.

A veces es necesario que reconozcamos las áreas de carencia en nuestra vida porque estas nos muestran dónde debemos cultivar y concentrar nuestra energía. Pero, con mucha frecuencia, permitimos que esto nos lleve a tener pensamientos oscuros de autocompasión. ¿Cómo nos mantenemos felices cuando hay cosas que nos faltan en la vida?

He aquí tres consejos para mantenerte firme cuando experimentes carencia en tu vida:

1. Cuenta tus bendiciones… literalmente. El aprecio y la carencia son dos caras de la misma batalla: cuanto más apreciamos nuestras bendiciones, menos carencia sentimos. Lo contrario también es cierto. Cuanto menos aprecio tenemos, más sentimos el dolor de las cosas que deseamos. El aprecio es el remedio para ese dolor.

Concéntrate en cultivar la gratitud. Haz una lista de las cosas que aprecias cada día. Tienes el poder de elegir estar agradecido y rehusar dar energía a sentimientos de tristeza o rabia. Cada vez que sientas carencia, recuerda que tienes el mayor regalo de todos: la vida. Cuanto más cultives tu aprecio, menos dolor sentirás por las cosas que careces y más te puedes concentrar en crecer con paz en dichas áreas.

2. Reconoce que eres valioso. ¿Alguna vez has deseado algo, pero una voz interior te dice que no lo mereces? Muchos de nosotros hemos tenido estos pensamientos conflictivos en el pasado, en los que nuestros deseos contradicen la opinión que tenemos de nosotros mismos. Queremos amor, pero no creemos merecerlo. Queremos un mejor empleo, pero no creemos haberlo ganado.

Cuando actúas con amor propio, puedes desarrollar cualquier cosa: más amor, más bondad, más dinero, más plenitud. Amarte a ti mismo significa amar todo de ti, incluso las cosas en las que sabes que debes trabajar. No quiere decir que seas engreído y ególatra. Exceso de confianza en sí mismo no es igual que el amor propio. De hecho, algunas de las personas más extrovertidas y confiadas son las más inseguras y autocríticas. Las personas que verdaderamente se aman a sí mismas pueden mostrar bondad aun cuando no sea obligatorio, y tampoco necesitan reconocimiento por ello o aprobación de los demás.

Dedica tiempo a evaluar si verdaderamente te amas a ti mismo en los niveles más profundos sin validación externa. ¿Te consideras digno de las cosas que deseas? ¿Crees que eres suficiente, aun con tus defectos? Sé gentil y compasivo contigo mismo. ¿Cómo puede el Creador darte las cosas que deseas si tú no crees que estás listo para recibirlas? Ámate y permítete recibir las bendiciones del Creador con los brazos abiertos.

3. Prepárate para las cosas buenas. Bien, puede que estés pensando: “Agradezco mis bendiciones y sé que soy valioso, pero todavía no estoy donde quiero estar”. Recuerda que el Creador no nos da nada que no podamos manejar, ya sea un desafío o una bendición.

Por ejemplo, si estás teniendo dificultades para encontrar a tu alma gemela, podría ser que todavía estás convirtiéndote en la persona que necesitas ser para conocer a tu pareja. Quizá tengas una veta de celos en la que debas trabajar primero antes de que esa persona llegue a tu vida porque, de lo contrario, la relación no funcionará. Solemos enfocarnos externamente en lo que no estamos recibiendo del universo en lugar de concentrarnos en el interior para buscar maneras de mejorarnos. Si hay algo que falta en tu vida, pregúntate cómo puedes convertirte en la persona que está preparada para esos regalos.

Hay mucho trabajo interno que debemos hacer a fin de prepararnos para las bendiciones que vienen hacia nosotros. Cada persona tiene su propio camino de vida. Mientras seamos personas más bondadosas, dadoras y altruistas, más le indicamos al Creador que estamos listos para que esas bendiciones entren en nuestra vida.

Todos experimentamos a veces el dolor de la carencia en nuestra vida. Es parte de ser humanos. No estamos hechos para que nos lo den todo servido. Se necesita aprecio, amor propio y un enfoque en el crecimiento para hallar plenitud duradera. Cuando tengamos las tres cosas, no solo atraeremos más bendiciones a nuestra vida, sino que nos sentiremos más felices a lo largo del proceso. Puede que no siempre consigamos lo que queremos cuando lo queremos, pero aun así podemos encontrar la alegría.

Fuente: www.kabbalah.com

@moises.matamoros

Acerca del autor

editorial

Países que nos están viendo

ALIANZAS