Cine

Isidoro Hamui, el hombre tras las pantallas del FICJM

Del 20 de enero al 9 de febrero el FICJM se podrá disfrutar en la CDMX, Cancún, Querétaro, Tijuana, Monterrey y Guadalajara

Texto y fotografías: Luis Felipe Hernández Beltrán

Isidoro Hamui, desde 2013, es el director del FICJM
Isidoro Hamui, desde 2013, es el director del FICJM

A sus 29 años, Isidoro Hamui tiene una gran responsabilidad que le ha encomendado la comunidad judía de México: dirigir el Festival Internacional de Cine Judío (FICJM), que actualmente, celebra su decimocuarta edición.

Desde 2013, el licenciado en administración de la hospitalidad por la Universidad Iberoamericana, es quien lleva las riendas de uno de los festivales de cine más importantes del país, y no solo por la calidad de las películas que se han exhibido, todas dentro del llamado cine de arte, sino también porque sabe que más de 20 mil espectadores acudirán durante las tres semanas que dura el FICJM a las salas cinematográficas a disfrutar, analizar y criticar los largometrajes, curiosamente, la mayoría de estos cinéfilos no son judíos, lo mismo conglomera a católicos, evangélicos, musulmanes, y gente de todas las religiones establecidas en nuestra nación, hasta ateos.

“Si el FICJM funciona, es porque el administrador funciona con los recursos que tiene, sean estos muchos o pocos”, dice amenamente y en exclusiva para Protocolo, en medio de una agenda apretada entre entrevistas con otros medios y las constantes supervisiones para checar que todos los detalles del festival estén bien.

Esos recursos que Hamui menciona, son bastante limitados y no se queja, han podido manejarse bien, desde los trámites para traer las películas seleccionadas, el pago a diseñadores y creativos de la publicidad del festival, el pago a los invitados especiales que vendrán desde Israel y otras partes del mundo, como el músico David Broza, que para este 2017 vino a presentar su documental Las dos Jerusalén, con el que se inauguró el FICJM, así como para presentar un concierto en el Lunario del Auditorio Nacional.

Siete categorías, como las siete lámparas de la menorá

Lamentablemente, el dinero no alcanzó para otros detalles, como el traer a la reconocida actriz estadounidense Natalie Portman, quien en carácter de directora, su película Una historia de amor y oscuridad fue una de las seleccionadas y es una de las cintas que más expectación ha causado entre el público del FICJM.

El largometraje de Portman, fue seleccionado para la categoría “Tradiciones”, uno de los siete rubros que conforman el FICJM; el resto fueron bautizados como “Israel contemporáneo”, “Conflicto árabe-israelí”, “Diáspora”, “Memoria del Holocausto”, “Jóvenes” y “Diversidad”.

“En sí, son siete temáticas para darle la oportunidad al público de verlas todas, pues si presentamos un festival con 150 obras o más, no alcanzarían a ver todo y nuestra intención es que la gente vea y conozca a la cultura judía, otra forma de verla, saber qué hacemos, conocer nuestros valores.

“En los judíos hay buenos y hay malos, hay ricos y hay pobres, así como hay quien va a misa todos los domingos, hay quien va todos los sábados a la sinagoga y hay quien nunca se para en esos lugares, en sí, no hay mucha diferencia con el resto de las culturas e ideologías”, comenta Hamui, al hablar con detenimiento de cada una de las categorías, destacando, principalmente la de “Memoria del Holocausto”, de la que dice que la intención es comunicarle a la gente lo que pasó en aquel lamentable suceso de la Segunda Guerra Mundial y evitar que vuelva a pasar.

El antiguo testamento del FICJM

El FICJM nace cuando su fundador, Aarón Margolis, realiza un viaje a Estados Unidos y se entera que en aquel país, en diversas ciudades, hay un FICJ, y de ahí surgió la pregunta: “¿Y por qué no existe uno en México?”, por lo que ahí inició la planeación misma que logra su objetivo hace 14 años.

La primera edición del FICJM, en 2003, tuvo una logística distinta, se exhibía una película diaria en un solo cine de la colonia Polanco, y en aquella ocasión, se registró una afluencia de menos de 800 personas; conforme ha pasado el tiempo, varias cadenas de cines, como actualmente lo hace Cinépolis, han albergado el festival en diversas salas; también otros recintos culturales como la Cineteca Nacional y el Museo Memoria y Tolerancia, han sido sedes alternas, recibiendo en total a más de 20 mil personas, muchas de ellas, compran bonos o promociones para poder disfrutar de todas las películas.

Aparte de la Ciudad de México, el FICJM se disfruta simultáneamente en otras ciudades como Cancún, Querétaro, Tijuana, Monterrey y Guadalajara.

Ciudades de otros países del mundo como Argentina, Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Alemania y desde luego, Israel, tienen sus respectivas muestras de cine judío.

La tierra prometida de Dios en el FICJM

Uno de los organismos que siempre ha brindado su apoyo al festival, ha sido la Embajada de Israel en México, mediante la gestión para traer las películas, realizar las traducciones de hebreo-español, para trámites e invitados especiales; así como el conseguir a expertos diplomáticos para las conferencias, como parte de los eventos alternos al FICJM.

México está en hebreo

En 14 ediciones, México ha estado bien representado en el FICJM con algunas películas, como la comedia de humor negro Morirse está en hebreo (Alejandro Spirngall, 2008),o el documental Un beso a esta tierra (Daniel Goldberg, 1995), entre otras. Para este 2017, se proyectará en funciones exclusivas para el Museo Memoria y Tolerancia y la Cineteca Nacional, Paraíso en Auschwitz del reconocido director Aaron Cohen.

El FICJM, todo un hombre

Ad-hoc a la tradición judía, el año pasado, 2016, con los 13 años, el FICJM celebró su Bar Mitzvah; pero como es bien sabido, en las costumbres mexicanas los 15 años son muy significativos, pero eso no le quita el sueño a Isidoro, quien concentra toda su energía en sacar adelante esta decimocuarta edición: “Todavía no sé si habrá una edición 15, espero que termine la organización de estos 14 años y ya veremos si la hacemos o no, y si seguimos en el proyecto o no”, dice.

Lo que sí es un hecho, es que Isidoro pasará a la historia como un impulsor de la cultura judía en México, gracias al esfuerzo que dedica durante todo un año a esta muestra cinematográfica, con un éxito reflejado en taquilla y críticas; quizá, su trabajo pueda ser una historia, que a la posteridad, pueda verse en alguna película del FICJM.

Revista Protocolo

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