Cultura

Magdala, del abandono a la expectación

Fue la ciudad en la que vivió María Magdalena y en la que arqueólogos mexicanos están a cargo del proyecto de reconstrucción e investigación

Texto: Luis Felipe Hernández Beltrán

Vista aérea de Magdala, tras los hallazgos, excavaciones y reconstrucciones
Vista aérea de Magdala, tras los hallazgos, excavaciones y reconstrucciones

La segunda mujer que más se menciona en el Antiguo Testamento de la Biblia y a la que la gente de todo el mundo más ubica, después de la Virgen María, la madre de Jesús de Nazareth, es sin duda María Magdalena.

Este personaje bíblico, según los evangelios, fue una fiel y leal seguidora de Jesús, fue la mujer, según San Lucas, que albergó a Jesús y los 12 apóstoles cuando fueron a predicar a Galilea; por su parte, San Juan, San Marcos y San Mateo, refieren en sus textos como una de las mujeres que presenció la crucifixión de Jesucristo y que consoló a la Virgen María por el dolor de ver cómo su hijo era humillado.

Sin embargo, el pasaje evangélico en donde más se recuerda a María Magdalena, es aquel donde se narra que fue la primera persona en descubrir el Santo Sepulcro abierto y ver a Jesús resucitado, para después comunicarles a los apóstoles la noticia.

No obstante, con el paso de los años, estudiosos de la Biblia, así como algunos historiadores y antropólogos, han referido a la figura de María Magdalena en otros fragmentos bíblicos, como el ser la mujer samaritana a quien Jesús salva de ser apedreada por cometer amancebamiento, o ser la hermana de Lázaro, aquel hombre al que Jesús revive después de haber muerto con la emblemática frase de: “¡Lázaro, levántate y anda!”.

En sí, la vida de María Magdalena ha suscitado muchos enigmas y no ha faltado aquel que se ha dedicado a analizar y estudiar la vida de esta mujer, cuya celebración por los profesantes de la iglesia católica y la iglesia ortodoxa es el 22 de julio.

Magdala, redescubierta en 2009

Aunque está confirmada y comprobada la existencia de María Magdalena en tiempos de Cristo, no ha sido exenta de algunos misterios, uno de ellos, su ciudad natal: Magdala.

Magdala, cuyo nombre en griego significa “pescado en escabeche”, según historiadores, fue un pueblo situado en la costa occidental del mar de Galilea, al norte de Israel; en la misma Biblia se habla de ese lugar en pasajes de San Marcos y San Mateo, el cual visitó Jesucristo en dos ocasiones para predicar y orar. En el año 70 después de Cristo, fue destruido por los guerreros romanos.

Perdida y olvidada con el paso de los años, fue redescubierta hasta 2009, cuando un grupo de misioneros católicos, encabezados por el sacerdote mexicano Juan Solana, llegaron a Israel con la intención de construir un hotel de descanso en la zona de Galilea por mandato del Vaticano; al tener los permisos para hacerlo y el inicio de las construcciones, detectaron que debajo de esa tierra había unas ruinas; convirtiéndose así en el hallazgo religioso más importante de los últimos 50 años. Posteriormente, quienes acudieron a estudiar y analizar la zona, encontraron una ciudad antigua en donde, entre otros vestigios, aparecieron una sinagoga en la que ya se confirmó que Jesucristo predicó; lo que ha dado pauta para estudiar a tan impactante región, que bien podría despejar algunas dudas y misterios que se tienen de la Biblia, de Jesús de Nazareth, de todos los que lo rodearon, y desde luego, de la misma María Magdalena.

Arqueólogos mexicanos a cargo de las excavaciones

Pero hay algo que sorprende aún más: quienes estuvieron a cargo de las excavaciones en Magdala, son más de 140 arqueólogos mexicanos egresados de la Universidad Anáhuac del Sur, liderados por los maestros Luis Barba y Marcela Zapata Meza, que contaron con el respaldo de Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Autoridad de Antigüedades de Israel; al igual que con el apoyo de jóvenes arqueólogos voluntarios de Alemania, Chile, España, Estados Unidos e Israel.

En total, son tres hectáreas las que se excavaron, cuyos trabajos iniciaron en 2010.

Por primera vez en la historia, México estuvo a cargo de un proyecto de arqueología bíblica y también fueron mexicanos de la misma institución los responsables de investigar más sobre los usos y costumbres, unidades habitacionales, patrones de conducta, rituales domésticos, pero sobre todo, la importancia comercial y económica de aquel lugar y darlos a conocer, ya que contaron con una licencia para estudiar la totalidad de Magdala.

Otra de las conclusiones sorprendentes en estos hallazgos, es que quienes habitaron Magdala en el siglo I, abrieron camino al ejército romano para que llegara a la ciudad de Jerusalén y acabara con ella.

Actualmente, se analiza la razón por la que los aldeanos de aquellos tiempos decidieron huir y abandonar la población por completo; aunque se ha manifestado la idea de que los romanos destruyeron la ciudad antes de hacerlo con Jerusalén acabando con todos los pobladores, los descubrimientos han sacado conclusiones de que los lugareños huyeron hacia otros pueblos, principalmente por la vía marina, a continuar sus vidas.

También se ha analizado la vida económica de aquel lugar, de la cual se ha concluido que el pescado se comercializaba con otras ciudades, pues se han hallado astilleros y muelles donde se fabricaban e instalaban embarcaciones, además de infraestructura del procesamiento del mismo y los restos de un mercado donde se hacían las comercializaciones del producto, ya que fue un pueblo porteño que gustaba de la pesca e incluso también se analiza si algunos de los doce 12 apóstoles laboraron allí, ya que como bien menciona la Biblia, los 12 seguidores de Cristo ejercieron el oficio de pescador.

La ganadería también era una actividad comercial, pues las investigaciones han arrojado evidencia que se practicaba la venta de lana fina en aquellos tiempos.

Aunque una gran incógnita que aún persiste es el conocer sobre los distintos grupos étnicos que la poblaron.

Sin duda alguna, México ante estas revelaciones hace historia en los ámbitos internacional y religioso.

Atractivo turístico

El gobierno israelí ha apoyado financieramente la reconstrucción de este lugar, ya que se espera que con el tiempo sirva como una opción turística más para los visitantes locales y extranjeros, principalmente, aquellos que acuden hasta tierras hebreas para conocer más sobre los sitios sagrados en los que de acuerdo con las sagradas escrituras, vivió o frecuentó Jesucristo.

Aparte de ofrecer todo un marco histórico y religioso interesante, Magdala permite apreciar en su totalidad los paisajes de Arbel y el Valle de las Palomas.

Siendo la comunidad católica quienes más acuden a estos lugares sagrados, se ha realizado la construcción de una iglesia, en donde en el altar se ha improvisado la réplica de una embarcación de aquellos tiempos, con el reflejo de un paisaje marítimo que recuerda el pasaje bíblico de Jesús predicando arriba de una barca en el mar de Galilea, además de un área dedicada a las mujeres santas del Nuevo Testamento.

El nuevo centro arqueológico tendrá un centro de peregrinación para recibir a 300 personas, además de un restaurante con todos los servicios.

Un descubrimiento del siglo I para el hombre del tercer milenio

El escritor español Jesús García, un ferviente viajero a Tierra Santa y apasionado de todo lo que tenga que ver con lo bíblico, decidió retomar el tema, dado lo novedoso y todo lo que puede aportar, para crear un libro del cual, al igual que sus otras creaciones Medjugorje y Estamos de vuelta, se convierta en best seller.

La idea de El proyecto Magdala. Un descubrimiento del siglo I para el hombre del tercer milenio, nombre del libro, surgió del viaje que el literato realizó a Israel en 2013; entre sus objetivos de aquel desplazamiento, estaba conocer los hallazgos del poblado Magdala. Sin embargo, fue el sacerdote mexicano y encargado de la Santa Sede para el Pontificio Instituto de Notredame en Jerusalén, Juan Solana, quien motiva a García a escribir el texto.

Después de aquella visita y para tener más motivos para sus escritos, Jesús García decide volver en tres ocasiones, en donde atestiguó e iba dando seguimiento a la rapidez con la que se hicieron las excavaciones de parte de los arqueólogos mexicanos en Magdala, de las cuales, reconoce, fue la sinagoga el lugar que más le impresionó, y no tanto por su arquitectura, sino por toda la carga histórica que aguarda ese lugar, ya que, supuestamente, Jesús acudió allí a hacer oración.

Entre otras reliquias, sorprende también una roca conocida como la “piedra Magdala”, que según García, tiene muchas referencias del templo de Jerusalén y bien podría considerarse uno de los eslabones perdidos entre judíos y cristianos.

Revista Protocolo

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