Salud

Crean parte de un corazón con células madre

Un equipo de investigadores del Reino Unido ha logrado crear, por primera vez, un tejido cardiovascular que funciona de la misma manera que las válvulas de los corazones humanos, a partir de células madre extraídas de la médula ósea. Primero se examinará cómo funcionan estas válvulas en animales y, si las pruebas tienen éxito, podrían utilizarse en pacientes en un plazo de tres a cinco años.

El equipo de científicos, dirigido por el profesor de Cirugía Cardiaca Magdi Yacoub, del Imperial College de Londres, está formado por químicos, biólogos, ingenieros, especialistas en células y clínicos de universidades de todo el mundo. Según informó el 2 de abril el rotativo británico The Guardian, los investigadores han trabajado durante 10 años en el centro de investigación cardiaca del hospital londinense Harefield para analizar cómo funcionaba cada pieza del corazón humano.

Órganos completos

El profesor Yacoub asegura que este avance es un paso más en la investigación dirigida a desarrollar un corazón completo a partir de células madre. “Es un proyecto ambicioso, pero no imposible, que se podría alcanzar en unos 10 años”, apunta. Por el momento, la creación de tejido de válvulas de corazón evitaría al paciente tenerse que someter al trasplante de válvulas artificiales que, en el caso de los niños, hay que cambiar a medida que crecen y que, en los adultos, exige administrar fármacos durante toda la vida para prevenir las complicaciones.

Mediante un doble proceso, físico y químico, los científicos lograron, primero, hacer que las células madre extraídas de la médula se convirtieran en células de válvulas cardiacas. Luego, colocaron las células en “andamiajes de colágeno”, lo que permitió a los expertos cultivar discos de tejido de válvula cardiaca de tres centímetros de ancho.

Hasta ahora, los científicos se habían limitado a cultivar, a partir de las células madre, tendones, cartílagos y vejigas, pero ninguno de esos tejidos tiene la complejidad estructural de un órgano completo.

El tejido obtenido por los científicos se implantará primero en animales, probablemente ovejas y cerdos, a finales de 2007 para comprobar su funcionamiento como parte del sistema circulatorio. De tener éxito, podría implantarse en humanos dentro de tres o cinco años, según asegura el director del proyecto.

Conseguir tejidos sustitutivos a partir de células madre es una de las principales metas de la Medicina Regenerativa, porque la creación de órganos enteros a partir de las propias células madre del paciente evitaría el rechazo.

Desarrollar un fragmento de tejido de la dimensión adecuada a partir de las células troncales del paciente requerirá alrededor de un mes, pero Yacoub sostiene que la mayoría de gente no necesitará un tratamiento individualizado, ya que habría a disposición de los pacientes un banco de tejidos procedentes de distintas células madre que servirían para unos y otros.

A pesar del entusiasmo mostrado por el director de la investigación, Rafael Matesanz, el presidente de la Organización Nacional de Trasplantes de España se muestra un poco más escéptico. “Se trata de un ensayo de ‘ingeniería tisular’, ya que lo que han hecho los investigadores ingleses ha sido, sobre un armazón sintético, hacer crecer la superficie a expensas de células madre. Es, por tanto, el desarrollo de un tejido a partir de células madre, algo muy efectivo pero muy diferente del desarrollo de un órgano que es mucho más complejo y requiere un enfoque diferente”, analiza. Cualquier extrapolación a la creación de un corazón a partir de células madre es, según Matesanz, una “mera exageración que no se corresponde con la realidad”. “Todavía nos queda mucho para eso y los 10 años que expone el profesor Yacoub podrían ser 15 o 20. No hay ninguna expectativa más exacta.”

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en 2005 murieron 15 millones de personas a causa de las enfermedades cardiovasculares y se estima que en 2010 alrededor de 600 mil necesitarán sustituir una válvula cardiaca.

“Una válvula artificial es totalmente diferente a una viva. La primera se limita a abrirse y cerrarse, mientras que la segunda responde a los movimientos del corazón y cambia de forma y tamaño”, especifica Yacoub.

Uno de los científicos del equipo, el doctor Adrian Chester, ha sido el que ha estudiado los nervios que hacen a la válvula contraerse y relajarse para adaptar estos movimientos específicos al tejido creado en el laboratorio. Curiosamente, la inspiración para ese descubrimiento le vino al director del estudio no sólo de los trabajos de otros científicos, sino también de una escultura que representa un corazón del artista británico Anthony Gormley y que éste donó al hospital Harefield. Los trabajos de Yacoub se publicarán el próximo agosto en una edición especial de la revista Philosophical Transactions, de la Royal Society de Londres.

Fuente: La Razón.

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