Salud

Estrés periodístico

Investigadores de la Universidad de Miami, de la UDLAP y el ITESM desarrollan proyecto para entender el origen, sintomatología y los mecanismos para manejar el estrés laboral que sufre la prensa en México

Revista Protocolo

El área de investigación de Estudios sobre Periodismo y Medios, de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Miami analiza las condiciones de violencia directa e indirecta que enfrenta la prensa en México y en otras partes del mundo se investiga cómo periodistas de diferentes países realizan su quehacer periodístico en situaciones de riesgo mediante estudios comparativos.

“Nos enfocamos en aquellos periodistas que trabajan diariamente en un contexto de riesgos múltiples, desde el peligro físico, hostigamiento psicológico y acoso sexual, hasta la precariedad económica de muchos reporteros locales”, explica Sallie Hughes, profesora asociada de la Universidad de Miami.

De acuerdo con Hughes, a pesar de que en muchos países el periodismo se ha convertido en profesión de alto riesgo que produce estrés laboral, existen pocos estudios que analicen este fenómeno, principalmente aquellos casos en los que los periodistas están expuestos al peligro por un periodo prolongado o forma parte de su quehacer diario.

Uno de dichos estudios es liderado por la Universidad de Miami en conjunto con investigadores del ITESM, la Universidad de las Américas Puebla, la Universidad Estatal de Río de Janeiro y la Universidad Federal de Juiz da Fora en Brasil, cuyo objetivo es identificar los riesgos y mecanismos de superación y protección de periodistas mexicanos y brasileños.

Se realizó una encuesta piloto a periodistas en activo en tres regiones del país que mostró orígenes, sintomatología y mecanismos para enfrentar el estrés laboral. En 2020 y 2021 repetirán parte de la misma encuesta a nivel nacional en México y 14 países latinoamericanos.

Hughes considera que para explicar las condiciones de violencia en la prensa mexicana existen hipótesis más complejas que la premisa de que todo procede del crimen organizado. Otros detonadores son: investigaciones periodísticas anticorrupción, cobertura de fuentes de información con mayor riesgo como política y seguridad, acoso a periodistas mujeres o grupos de minorías, inclinación a realizar un periodismo de vigilancia (watchdog) o promoción de un cambio social positivo.

La investigadora explica que los periodistas superan presiones de actores políticos y crimen organizado con el apoyo de agrupaciones entre colegas, organizaciones no gubernamentales y propietarios de los medios de comunicación.

También existe un requerimiento de contar con más apoyo de los dueños de los medios y la sociedad civil en general, y un sentimiento de abandono por parte del gobierno.

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