Salud

La salud mental es más que “echarle ganas” / II

El ser humano es uno solo, mente y cuerpo conectados

Revista Protocolo

Ciudad de México, 10 de julio de 2020.— El ser humano es uno solo, mente y cuerpo conectados. Por ello, las afecciones de la mente en ocasiones se manifiestan físicamente, “pero todavía, en este siglo XXI, se sigue negando mucho la parte mental, y es el cuerpo el que llama la atención al comenzar a somatizar ese malestar emocional”, señaló la investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ingrid Vargas Huicochea, en entrevista para la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México.

Entre las manifestaciones físicas más comunes están los dolores de cabeza, mareos, fatiga, dolores musculares varios, malestares gastrointestinales, debido a que el tracto intestinal es el asiento de muchas de las emociones, no por nada, recordó Vargas Huicochea, al intestino se le llama “el segundo cerebro”. Estas manifestaciones hacen que las personas con algún tipo de problema en salud mental busquen atención médica.

De manera general, las acciones que recomendó la especialista para contrarrestar algún cuadro de estrés, depresión, tristeza y angustia son las que se llevarían en un estado de no confinamiento: tener una vida repartida en diferentes escenarios; es decir, cubrir aspectos laborales y académicos, procurar la convivencia familiar y social; y en la parte individual destinar un espacio para sí mismo, hacer ejercicio físico es indispensable y necesario, incluso descansar.

En la situación actual de pandemia, en la que, aunque se reconoce que la razón por la que se lleva un aislamiento voluntario es para contener la evolución del contagio, persisten la incomodidad y malestar porque incomoda el estar confinados.

Pero más importante es, desde la perspectiva de la especialista, que la población debe caer en cuenta de que cuando el aislamiento concluya el mundo no volverá a ser el mismo como se conoció, y la vida no se podrá recuperar de la forma en que se llevaba.

En este punto, Vargas subrayó como recomendación fundamental resignificar la pandemia para mantener una salud mental óptima o recuperarla si es que se percibe o se siente que está afectada.

“Tenemos que decirnos a nosotros mismos que la pandemia es real, el mundo entero sucumbe ante ella y hay impactos de vida y muerte, pero también en lo económico y social, y que quizá vengan cosas más difíciles, pero pensar que formamos parte de esa realidad y tendremos que adaptarnos a ello”, sostuvo la investigadora, y agregó sobre la conveniencia de realizar un balance entre las pérdidas y oportunidades.

De hecho, la reflexión debe ir más allá y analizar la manera en cómo cada una de las personas deberá insertarse en la nueva realidad para ayudarse a sí misma y a su entorno para que ambos avancen.

El actual contexto es buena oportunidad para cultivar lo que se llama atención plena. El estrés y emociones negativas, explicó la investigadora de la UNAM, están alimentados porque la mayoría de las personas transitan constantemente entre un futuro incierto y un pasado que se añora, que hace que las personas puedan sentirse peor.

Por tanto, la recomendación es instalarse en el momento y atención plena, sujetarse de algo sensorialmente tangible, cualquier cosa: un objeto, un ser vivo y descubrir lo que se siente al tocarlo, olerlo, escucharlo, verlo, y ser consciente de esas sensaciones. “Concentrarse en el momento ayuda a aterrizar en el aquí y el ahora.”

El ejercicio de atención plena puede ayudar a retomar desde casa los horarios y hábitos, incluidos el relajamiento, esparcimiento y comunicación con otras personas fuera del ámbito familiar con el uso de la tecnología.

Es importante reconocer cuando la rutina se ha convertido en desastre y retomarla paulatinamente como una preparación de regreso a la actividad. Si alguna persona considera que necesita de ayuda que la busque, porque en ocasiones y pese a los esfuerzos, hay situaciones que van más allá, y no es suficiente con “echarle ganas”.

(Próximo lunes 13 de julio, tercera y última parte)

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