Cine

El documental Compaz de arena ya se puede adquirir en el mercado

Retrata una guerra que por no tener difusión en los medios, no existe, la lucha del pueblo saharaui

Un equipo de cineastas mexicanos decide atravesar el mundo para ir en busca de uno de los últimos nómadas, capaces de guiar caravanas, a través de un mar de arena y llevarlos a encontrar las pinturas rupestres más antiguas del mundo entre otras maravillas. Pero al llegar ahí, se encuentran con un pueblo que ha sido expulsado de su país, una guerra que por no tener difusión en los medios, “no existe”. Tradiciones, experiencias e historia que se desvanece en el exilio.

Es una historia llena de magia y sentimiento, envuelta en los coloridos paisajes del gran desierto del Sahara, al norte de África. Este equipo, logra atravesar los territorios liberados burlando diez millones de minas, temperaturas de hasta 60 grados centígrados y poca comida para atestiguar las riquezas de un gran pueblo, su cultura, su gente, su tragedia y sus semejanzas con nosotros.

Es la historia de un país que al dejar de ser colonia española y cerca de empezar a vivir su independencia, fue invadido por Marruecos, con lo que sus habitantes —los saharauis— huyeron hacia el desierto del Sahara y se establecieron en un espacio del desierto que Argelia les facilitó, pero al darse cuenta de que estaban abandonando su país, dejan a sus mujeres y niños y regresan para no abandonar su tierra, con lo cual se inicia una historia de valor y coraje, de la lucha de un pueblo por recuperar su territorio y la libertad de su nación.

El documental Compaz de arena, de la directora mexicana Natalia Armienta Oikawa, ganadora del Galardón Moisés Huentelaf en el Festival Internacional de Cine de Pueblos Indígenas de Valparaíso, Chile, y del Premio Especial del Jurado, en Viña del Mar, aborda la situación actual de la República Árabe Saharaui Democrática, un país que lucha por recuperar su territorio y la libertad de su nación.

“No es que se me haya ocurrido (hacer el documental), sino que fue casual. Conocí al embajador del Sahara en un café y me invitó a tomar un té en la embajada y nos empezó a contar la situación de su pueblo. Platicó sobre el personaje del documental que se llama Belga, un poeta, guía de caravanas, que nunca se pierde, es como la representación cultural del pueblo. El embajador me apoyó para hacer la película. Cada quien del equipo consiguió su boleto y nos fuimos. Estando allá nos dieron hospedaje, coches, la comida, choferes”, contó la directora.

En el documental, Belga, un anciano de 77 años, poeta, de un metro 90 de altura, es el guía que enseña al equipo de cineastas por dónde ir y cuáles son los aspectos interesantes del desierto.

“Estábamos sentados en una especie de zona militar y le fueron a llamar a Belga. De repente entra este hombre altísimo, con su vestimenta tradicional y con vitíligo. Cuando entró, todos nos quedamos impactados porque su energía es muy fuerte. Él no habla español, apenas dijo unas cosas e inmediatamente nos empezó a guiar. Como buen nómada, él no espera instrucción y no espera a nadie. Simplemente hace lo que tiene que hacer. Nos llevó a recorrer pinturas rupestres, la montaña de la djina (una diablesa). El desierto está plano y de repente hay montañas de una sola gran piedra y es un lugar magnético. El sonido, cuando gritas en el desierto corre y cuando llega a la montaña resuena. Tú estás parado ahí y de repente oyes un camello, volteas y no hay nada.”

El documental se puede encontrar en Gandhi, Mixup y Blockbuster, bajo el sello de Spiritual Planet en la sección de cine de arte.

Más información en:
http://compazdearena.blogspot.com/
http://www.lajornadajalisco.com.mx/2009/08/18/index.php?section=cultura&article=008n1cul
http://www.gandhi.com.mx/index.cfm/id/Producto/dept/Videos/pid/405882

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