Arquitectura

Tecnología debajo de los roof garden

El objetivo es generar espacios vivos en cualquier tipo de superficie, y ayudar a mitigar la contaminación ambiental

La idea de las azoteas verdes o roof garden, tan de moda en los últimos años, es un concepto europeo de mitad del siglo pasado, que en el actualidad resulta de gran pertinencia en las construcciones de las grandes ciudades.

En México, los diseños arquitectónicos más vanguardistas ya ceden lugar en las azotea o terrazas a plantas, árboles y césped con fuentes y bancas; muchos de ellos incluso cuentan con sistemas de recolección pluvial para hacerlos autosustentables.

Sin embargo, los inmuebles que quieran adaptar uno de esos espacios deben considerar ciertos aspectos técnicos de acuerdo a las características de las construcciones y del jardín que deseen colocar. Uno de los más importantes es el sistema de impermeabilización, que además de evitar filtraciones al interior debe ser compatible con los elementos vegetales que soportará.

Al respecto, Javier Sosa Mejía, directivo de Comex, comentó que en el caso de las urbes, estos espacios verdes contribuyen al mejoramiento del medio ambiente debido a que la mayoría de las construcciones están hechas de concreto y las calles de asfalto, que en conjunto producen una sensación térmica mayor a la temperatura ambiente.

“Las casas o construcciones que instalen un jardín en la azotea deben de tomar en cuenta que la estructura del edificio u hogar sea capaz de soportar el peso adicional del espacio verde, en cuyo proceso de instalación es preciso aplicar diversas capas protectoras. El techo del espacio debe soportar 130 kilogramos por metro cuadrado, ya que la impermeabilización conlleva diversos recubrimientos”, explicó.

El sistema de Comex consiste en una membrana con la cual se va a cubrir la azotea y asegurar por completo la impermeabilización, después se coloca un geotextil cuyos componentes especiales protegen la membrana contra las piedras, posteriormente se cubre con una tercera capa protectora de raíces, cuya funcionalidad es evitar que los bulbos de la vegetación se extiendan, crezcan y dañen el revestimiento.

Asimismo, es necesaria la instalación de un sistema de drenaje que consiste en pequeñas cápsulas donde se almacena el agua, y cuando las plantas la requieren se autosuministra. Por último, se instala otra membrana geotextil que cubre todas las capas, a fin asegurar que nada va a dañar la construcción y cuya garantía es de aproximadamente entre 15 a 25 años.

“Una vez que el personal calificado haya supervisado el proceso de manera puntual, ya se puede colocar la tierra para el jardín, y debe ser un compuesto con humus de coco que favorece el rápido crecimiento de la vegetación y no representa un peso mayor a la estructura”, explicó Sosa Mejía.

Un ejemplo exitoso con que cuenta la empresa mexicana es un espacio de 100 metros cuadrados de roof garden instalados en un edificio de la colonia Polanco, en la ciudad de México, donde cada año se generan 44 metros cuadrados de agua que pueden ser procesados, además este sistema absorbe diversas partículas contaminantes.

Esta técnica ya se aplicó en 14 proyectos residenciales en todo el país, también se instaló en los muros de 45 grados, en el nuevo estadio del club Guadalajara, que se encuentran justo arriba de los vestidores, museo y centro comercial.

La pretensión, concluyó Sosa Mejía, es generar espacios vivos en cualquier tipo de superficie, y ayudar a mitigar la contaminación ambiental. (Agencia ID)

Revista Protocolo

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